El camarada Trotski se equivoca: no hay aquí ni caprichos, ni travesuras, ni antojos, ni desconcierto, ni desesperación, ni «elemento» de esas agradables cualidades (que Trotski fustiga con terrible ironía)401. Sino que hay lo que Trotski pasó por alto: la mayoría del Comité Central ha llegado a la convicción de que el Cuartel General es una «guarida», que en el Cuartel General no anda bien, y en busca de una mejora seria, en busca de medios para un cambio radical, ha dado un paso definido. Eso es todo.

Lenin

Moscú, 17/VI. 1919.

Se publica por primera vez, según el manuscrito.