¡Queridos camaradas! Envío mis observaciones. A falta de divergencias de principio, decidan ustedes mismos. Mi consejo: utilícese para la propaganda, pues está claro que otro provecho no puede tener. Con Nansen, archiamablemente; con Wilson, Lloyd George y Clemenceau, archiinsolentemente; esto es muy útil, con ellos solo así: ese es el tono correcto. 6/V. Lenin

En mi opinión, ambas respuestas son completamente correctas, proponiendo una cita y agradeciendo a Nansen. Pero me parece que se debería desarrollar más el lado propagandístico, aprovechar la circunstancia de que la Entente, ocultando fácilmente todos nuestros demás documentos*, precisamente esta respuesta, por excepción, no podrá ocultar. Yo aconsejaría, por tanto, aprovechar para la propaganda y desarrollar con más detalle la separación del lado humanitario y del político. (.) ¿Usted alega el carácter humanitario (parece, ¿incluso solo humanitario?) de la propuesta? Por ello, toda clase de agradecimientos y cumplidos personalmente a Nansen. Si son fines humanitarios, no meta, amable, la política, sino traiga directamente (esto subrayarlo). ¡Traiga directamente! Incluso estamos dispuestos a pagar, y hasta al triple, y a usted le dejaremos gustosamente para el control y le daremos toda clase de garantías. Desarrollar esto, desmenuzar, explicar. ¡Señale el lugar y la hora para las negociaciones! Pero si es un armisticio, ¡entonces eso es política! ¡Usted es un hombre culto, señor Nansen, usted comprende perfectamente que toda guerra y todo armisticio son política! Por consiguiente, usted ha unido lo «humanitario»  
* Se refiere a las reiteradas apelaciones oficiales a las potencias de la Entente con propuestas de paz (véase V. I. Lenin, Obras Completas, 5ª ed., t. 39, pág. 366). Red.

con lo «político», ¡usted lo ha mezclado todo! Explicarle, como a una muchacha de 16 años, por qué el armisticio es política. (.) ¿Está bien mezclar lo «humanitario» con la «política»? No, está mal, porque esto es hipocresía, de la que usted no es culpable y nosotros no le acusamos. Porque sobre política hay que hablar directamente, no cubriéndose con lo «humanitario». Y ya que usted ha hablado de política, discúlpenos, estamos obligados a responderle por el fondo. (.1) Si el armisticio es para la paz, usted sabe perfectamente que nosotros estamos a favor. Aceptamos las Islas Príncipe (¡incluso!), lo confirmamos a Bullitt, quien, desgraciadamente, resultó, como toda la política americana, cautivo de Clemenceau y Lloyd George, pues lo que Bullitt nos prometió, asegurando que América obligaría a Clemenceau y Lloyd George a someterse, quedó incumplido (es útil «picar» a Wilson)*. Las Islas Príncipe no las saboteamos nosotros, sino los monárquicos y pogromistas de judíos, restauradores de la tierra de los terratenientes – explicar, desarrollar, probar estos tres puntos: que Denikin y Kolchak 1) son monárquicos; 2) hacen pogromos de judíos; 3) restauran la propiedad terrateniente, introducen el rescate para los campesinos. Aceptamos el armisticio para negociaciones sobre la paz, naturalmente, con los verdaderos culpables de la guerra, no con peones, es decir, con Inglaterra, Francia, América. Explicar detalladamente que ellos hacen la guerra, sus barcos, sus cañones, sus cartuchos, sus oficiales. Descubrir detalladamente la archimentirosa «renuncia a la intervención» mientras ellos apoyan (y azuzan) a estonios, finlandeses, polacos. (.2) Además, si el armisticio no es para la paz, sino para un juego político, no lo queremos. Con la paz no se bromea. Engañarnos no lo logrará nadie. Y esto desarrollarlo.

* Si todos están en contra, suprímanlo (se refiere probablemente al texto encerrado por V. I. Lenin entre corchetes – Red.). Y en mi opinión, es archiútil prácticamente indisponer a Wilson con ellos, declarando que Wilson es un peón en manos de Clemenceau y Lloyd George, ¡sometiéndose a esos dos, a esa «mayoría»!

Terminar con un resumen: si es política, entonces el armisticio para la paz lo hemos propuesto, estamos de acuerdo, no hemos saboteado las Islas Príncipe, iremos siempre a negociaciones con los verdaderos culpables de la guerra. Si no es política, sino humanitario, agradecemos, aceptamos, llamamos, vengan, controlen, e iremos a cualquier sitio (tiempo, lugar) y pagaremos incluso al triple con madera, mineral, barcos. Por cierto, no se puede dejar pasar la ocasión de responder a Nansen de modo que la propaganda resulte buena.