RADIOGRAMA DE SALUDO AL GOBIERNO DE LA REPUBLICA DE LOS CONSEJOS

HUNGARA EN NOMBRE DEL CONGRESO 66

Al Gobierno de la República de los Consejos Húngara,

Budapest

El VIII Congreso del Partido Comunista de Rusia envía un caluroso saludo a la República de los Consejos Húngara. Nuestro Congreso está convencido de que no se hará esperar el día del triunfo del comunismo en el mundo entero. La clase obrera de Rusia se apresura con todas sus fuerzas a acudir en ayuda de ustedes. El proletariado del mundo entero sigue de cerca con profunda atención la lucha consecutiva que están desplegando y no permitirá que los imperialistas levanten la mano contra la nueva república de los Consejos.

¡Viva la Hungría de los Consejos!

¡Viva la república comunista internacional!

Escrito el 22 de marzo de 1919 Publicado el 25 de marzo de 1919, en húngaro, en el periódico "Népszava", núm. 71 Publicado por primera vez en ruso en 1927, en la revista “Proletárskaya Revoliutsia”, núm. 5 Se publica según el texto del periódico, cotejado con la fotocopia de la cinta telegráfica en alemán

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66 El 22 de marzo de 1919 se recibió por radio la noticia de la formación de la República de los Consejos Húngara. El VIII Congreso del PC(b)R encargó a V. I. Lenin que enviara en nombre del Congreso un radiograma de saludo al Gobierno de la República de los Consejos Húngara.

La República de los Consejos Húngara se formó el 21 de marzo de 1919. La revolución socialista revestía en Hungría carácter pacífico; carente de posibilidades de luchar, la burguesía de Hungría no se decidió a la sazón oponerse a la instauración del Poder de los Consejos.

Al terminar la Primera Guerra Mundial, la burguesía húngara no estaba en condiciones de superar las dificultades interiores y exteriores, por cuya razón se proponía entregar temporalmente el poder a los socialdemócratas de derecha a fin de impedir el desarrollo de la revolución. No obstante, el prestigio del Partido Comunista de Hungría entre las masas era ya tan grande y las demandas de los militantes de filas del partido de los socialdemócratas de unirse con los comunistas eran tan enérgicas que la dirección del Partido Socialdemócrata propuso a los dirigentes presos del Partido Comunista la formación conjunta del Gobierno. Los líderes de los socialdemócratas se vieron forzados a aceptar las condiciones que planteaban los comunistas en las negociaciones: formación de un Gobierno de los Consejos, desarme de la burguesía, formación del Ejército Rojo y la milicia popular, nacionalización de la industria, confiscación de la propiedad agraria de los terratenientes, conclusión de una alianza con la Rusia Soviética, etc. Al propio tiempo se suscribió un acuerdo de unión de ambos partidos para constituir el Partido Socialista de Hungría. Al practicarse la unificación de los dos partidos se cometieron errores que se hicieron sentir luego; la unificación se hizo mediante la fusión mecánica, sin desechar los elementos reformistas.

En la primera sesión, el Consejo Revolucionario gobernante adoptó el acuerdo de crear el Ejército Rojo. El 26 de marzo el Gobierno de los Consejos promulgó decretos de nacionalización de las empresas industriales, el transporte y la Banca; el 2 de abril se dictó el decreto del monopolio para el comercio exterior. Se aumentaron los salarios de los obreros, por término medio, en un 25%, se instauró la jomada de 8horas; el 3 de abril se adoptó la ley de la reforma agraria, con arreglo a la que todas las propiedades de más de 100 jolds (57 hectáreas) se confiscaban y se convertían en grandes haciendas del Estado que se quedaban, en realidad, en manos de los mismos administradores. Los campesinos pobres, que esperaban recibir tierra de manos del Poder de los Consejos, vieron desvanecidas sus esperanzas. Esto impidió la firme alianza de la clase obrera con el campesinado y debilitó el Poder de los Consejos en Hungría.

Los imperialistas de la Entente acogieron hostilmente la instauración de la dictadura del proletariado en Hungría; la República de los Consejos se vio en medio del bloqueo económico. Se organizó la intervención militar contra la República de los Consejos Húngara. Se envió un cuerpo expedicionario francés a Hungría preparado para ir a la Rusia Soviética. La Entente se valió asimismo de las tropas de los Estados vecinos: Rumania, Checoslovaquia y Yugoslavia. La ofensiva de las fuerzas intervencionistas activó la contrarrevolución húngara. La traición de los socialdemócratas de derecha, que habían pactado con el imperialismo internacional, fue igualmente una de las causas del fracaso de la República de los Consejos Húngara.

La desfavorable situación internacional creada en el verano de 1919, cuando la Rusia Soviética se hallaba asediada por enemigos por todos los lados y no podía ayudar a la República de los Consejos Húngara, también desempeñó su papel negativo. El I de agosto de 1919, como resultado de acciones conjuntas de la intervención imperialista exterior y la contrarrevolución interior, fue derrocado el poder de los Consejos en Hungría.