Quien trabajó día tras día con el camarada Sverdlov, comprende con especial claridad que su excepcional talento de organizador nos aseguró aquello de lo que nos sentíamos orgullosos con pleno derecho. Él aseguró la posibilidad de un trabajo amistoso, conveniente y organizado, que fuera digno de las masas proletarias organizadas, de aquel trabajo sin el cual no podría haber éxito y que respondía plenamente a las necesidades de la revolución proletaria. La memoria del camarada Yakov Mijáilovich Sverdlov servirá no solo como símbolo de la devoción del revolucionario a su causa, no solo como ejemplo de la combinación de sobriedad práctica y habilidad práctica, de plena conexión con las masas, con la capacidad de dirigirlas, sino que servirá también como garantía de que las masas cada vez más amplias del proletariado avanzarán siempre hacia adelante, hacia la victoria completa de la revolución comunista.