C[amaradas], he defendido y defiendo esta candidatura por los motivos que adujo al comienzo de su discurso el anterior orador, precisamente sobre la base del prolongado trabajo que este camarada ha realizado. El único argumento en su contra fue el lamentable incidente que se produjo en el congreso. Por motivos de salud no pude asistir a esa sesión y no seguí su desarrollo. La única cuestión es: ¿puede este lamentable incidente servir de fundamento para la recusación? No. En mi opinión, no existe ningún fundamento para ello. No cabe duda de que este lamentable incidente merece condena. Pero la cuestión es si la medida de sanción propuesta por el camarada es plenamente adecuada, y si la medida de recusación o de privación obligatoria a un camarada de un cargo de responsabilidad por un semestre o por un año es merecida. Sé que la atmósfera aquel día en el congreso era tal que los insultos más graves y más inadmisibles de carácter personal se lanzaban de derecha a izquierda con demasiada facilidad. He aquí por qué, c[amaradas], creo que por un incidente así la condena debe ser impuesta por un tribunal del partido, mediante un proceso judicial, si así se dispone, pero emitir una condena sin examinar el fondo del asunto en relación con este incidente, imponer el castigo más severo —la destitución de un cargo de responsabilidad—, me parecería injusto. (Aplausos.)

Fondo 41, inventario 1, expediente 9, folio 73 — acta taquigráfica (texto mecanografiado).

¹ Véase doc. 166, nota 1 (comienzo).

Entre las 19 candidaturas a miembros del Comité Central se propuso al delegado con voz consultiva del Comité Central del PCR(b), G. Ya. Sokolnikov. Contra él se pronunció un delegado de la organización de Orel, quien declaró que Sokolnikov, al intervenir en la cuarta sesión del congreso el 20 de marzo con un informe sobre la situación militar, se parecía a un «excelente púgil callejero, con la capacidad de abrirse camino con la frente» (RTSJIDNI, f. 41, inv. 1, exp. 9, fol. 73). Sokolnikov no fue elegido para el Comité Central.