Sobre la base de estas tesis y los informes de los delegados de diversos países, el Congreso de la Internacional Comunista declara que la tarea principal de los partidos comunistas en todos los países donde aún no existe el poder soviético es la siguiente:

1) Explicar a las amplias masas de la clase obrera la significación histórica, la necesidad política e histórica de la nueva democracia proletaria, que debe sustituir a la democracia burguesa y al parlamentarismo.

2) Difundir y organizar los Soviets entre los obreros de todas las ramas de la industria y entre los soldados del ejército y la flota, así como entre los jornaleros agrícolas y los campesinos pobres.

3) Establecer dentro de los Soviets una mayoría comunista sólida.