En la medida en que se pudo conocer por las resoluciones –dice Lenin– los dos proyectos presentados como resultado de la discusión sobre la relación entre el centro y las regiones, el primero sobre la mejora de la actividad soviética y el segundo sobre la reorganización completa del mecanismo soviético, el segundo proyecto, expresado por la resolución de un grupo de camaradas, produce la impresión de no estar suficientemente argumentado, ya que no existen razones concretas para modificar el mecanismo soviético como propone dicha resolución.

Nuestro enemigo ahora es el burocratismo y la especulación. A causa de la devastación no vemos mejoras, pero la devastación solo puede ser destruida mediante la centralización, renunciando a los intereses puramente localistas que, según parece, provocaban la oposición al centralismo, que es, sin embargo, la única salida de nuestra situación. El grupo de camaradas que propone la resolución se aparta del centralismo hacia el pantano del localismo.

Resulta que las regiones están descontentas porque algunas disposiciones del poder soviético central se aplican sin consultar con las regiones; si esto es así, las regiones tienen pleno derecho a convocar reuniones en las que puedan discutirse todas las cuestiones que les preocupan. Nos carcome el burocratismo, que es muy difícil de superar. Hay que luchar intensamente contra él, hay que colocar en las instituciones a más obreros. Sin embargo, cuando la lucha contra el burocratismo se dirige hacia donde no debe, la situación se vuelve muy peligrosa, por ejemplo, en relación con los especialistas. Nuestra situación es mala no porque tengamos muchos especialistas, sino porque no tenemos una centralización estricta. Algunas áreas del trabajo soviético sufren, por el contrario, por la falta de especialistas. Hay que colocar en las instituciones a más obreros medios, que, aprendiendo a trabajar junto a los especialistas, sean capaces de reemplazarlos y llevar a cabo de manera independiente el trabajo práctico. Así, concluye el camarada Lenin, en las tesis propuestas por el camarada Ignátov, como se ve, no se expresa la esencia de lo que quieren esos camaradas. La lucha se dirige hacia donde no debe.

«Pravda» n.º 19, 28 de enero de 1919

Se publica según el texto del periódico «Pravda»