En vista de la furiosa agitación de los enemigos y de los «vacilantes» y su influencia sobre los obreros en Petrogrado, Moscú y otros lugares,
sería necesario que usted publicara (y distribuyera en las fábricas mediante una hoja) algo así como una carta a los obreros:
los están intimidando —los vacilantes siembran el pánico—, hablan de «abastecimientos independientes»,
critican al «centro», echando la culpa a otros, etc.