(Estruendosos aplausos.) Los acontecimientos de las últimas semanas en Austria y Alemania – comenzó su discurso el camarada Lenin – han demostrado que en la valoración de la situación internacional teníamos razón al construir nuestra política sobre el cálculo exacto, claro y correcto de todas las consecuencias de la guerra de cuatro años, que se ha transformado de guerra de los capitalistas por el reparto del botín en guerra de ellos contra el proletariado de todos los países. Era difícil que comenzara la revolución en Europa Occidental, pero, una vez iniciada, se desarrolla más rápida, firme y organizadamente que la nuestra.

Señalando el movimiento obrero de otros países, que viene en nuestra ayuda, llamando a movilizar todas las fuerzas, el camarada Lenin constata que cada mes de nuestra existencia, defendido a costa de un precio elevado, nos acerca a la victoria sólida.

Refiriéndose a continuación a la tarea inmediata – las reelecciones de los Soviets de volost y de aldea –, el camarada Lenin subrayó que todas las dificultades de la organización independiente de los trabajadores desde la base misma serán superadas con la conciencia de que el poder debe apoyarse en los obreros, en el campesinado más pobre y medio, el cual, según la opinión de Vladímir Ilich, no es nuestro enemigo, sino que solo vacila y, con el afianzamiento del Poder Soviético, pasará a nuestro lado.

Hemos comenzado a construir la obra – concluyó el camarada Lenin – que será llevada a término por los obreros de todo el mundo. (Prolongados aplausos.)

«Izvestia del VTsIK» n.º 271, 11 de diciembre de 1918.

Se publica según el texto del periódico «Izvestia del VTsIK».