La situación agravada de la República Soviética está provocada por dos causas: una internacional y otra interna. Nunca hemos ocultado a los obreros y campesinos todo el peso del vergonzoso tratado de paz. A pesar de todo ese peso, el IV Congreso de los Soviets consideró necesario firmar esta paz para dar a los obreros y campesinos rusos la posibilidad de tomar un respiro y fortalecerse. El partido de los socialrevolucionarios de izquierda asumió la responsabilidad por el asesinato de Mirbach y puso a Rusia al borde de la muerte.

Hay indicios de que el gobierno alemán está haciendo concesiones y, posiblemente, renunciará a enviar un batallón de soldados alemanes a Moscú. El gobierno soviético se negó categóricamente a esto ante el gobierno alemán, incluso si ello provocara una guerra.

La aventura de los socialrevolucionarios de izquierda ha llevado a un empeoramiento extraordinario de la situación del poder soviético, pero, por otra parte, ha llevado a que la mejor parte de este –el elemento trabajador– abandone a los socialrevolucionarios de izquierda.

En relación con el agravamiento de las relaciones con Alemania, también se agravaron las relaciones con la otra coalición. La sublevación checoslovaca es una maniobra suya. Prueba de ello es el cuerpo de oficiales, apoyado por el dinero francés y que ayuda a los checoslovacos.

Más adelante, el camarada Lenin habla de que la guerra engendra la revolución y, cuanto más se prolonga, más desesperada se vuelve la situación de los países beligerantes, más rápidamente los acerca a la revolución. En Alemania y Austria ha vuelto a extenderse una ola de huelgas. Todos los depredadores imperialistas se lanzan sobre Rusia y quieren despedazarla, porque saben que cada mes de existencia de la Rusia socialista les prepara la ruina. A nosotros nos ha correspondido el mayor honor y la mayor dificultad de ser el primer destacamento socialista en la lucha contra el imperialismo mundial. Nuestra tarea es resistir un poco más.

A continuación, Lenin pasa a la cuestión del hambre, con la que especulan los guardias blancos para derrocar el poder soviético. Por parte de los monárquicos, los kulaks, los ricachones, se lleva a cabo una agitación furiosa en el terreno del hambre. No se limitan solo a la agitación, sino que sobornan a los campesinos pobres, empujándolos a la especulación y a la lucha contra los obreros. Dos clases luchan: el proletariado y los kulaks, los capitalistas. Una de estas clases debe vencer, la otra debe ser derrotada. Nuestra revolución socialista llama a la alianza de los obreros conscientes con la mayoría de los campesinos más pobres y medios, para luchar contra los kulaks, para implantar el más estricto orden en interés de los obreros. En nuestras manos tenemos un único camino de salvación del hambre: la alianza de los obreros con los campesinos más pobres para luchar y arrebatar el pan a los kulaks y especuladores. ¡Mirad de frente el peligro! Por todas partes tenemos enemigos, pero también tenemos nuevos aliados: el proletariado de aquellos países donde aún se libra la guerra. Tenemos aliados también en el interior: la inmensa masa del campesinado más pobre, que marchará en filas cohesionadas junto al proletariado urbano.

«Pravda» n.º 151, 21 de julio de 1918

Se publica según el texto del periódico «Pravda»