Las tesis de Tomski, Radus-Zenkovich y Noguin expresan cada una el punto de vista de la "especialidad" correspondiente, concretamente del dirigente de los sindicatos profesionales, del comisariado y de las cooperativas con las cajas de seguros.

Por eso, cada grupo de tesis adolece de un énfasis unilateral de uno de los aspectos del asunto y de oscurecer, de encubrir las cuestiones fundamentales de principio.

El planteamiento correcto de estas cuestiones de principio del movimiento sindical contemporáneo y de su relación con el Poder Soviético exige, ante todo, tener en cuenta acertadamente las peculiaridades del momento actual, de este momento dado, en la transición del capitalismo al socialismo.

Este aspecto fundamental del asunto no ha sido suficientemente destacado, o casi no ha sido destacado en absoluto, por ninguno de los tres autores.

# II

La principal peculiaridad del momento actual, en el aspecto que examinamos, es la siguiente:

El Poder Soviético, como dictadura del proletariado, ha vencido tanto entre las masas proletarias de la ciudad como entre el campesinado más pobre del campo, pero aún está lejos de haber abarcado con la propaganda comunista y una organización sólida ni a todas las profesiones ni a toda la masa del semiproletariado.

De ahí se deriva la importancia especial, excepcional para este momento, de una propaganda intensificada y de un trabajo de organización, por una parte, con el objetivo de extender nuestra influencia a las capas de obreros y empleados que son las menos soviéticas (es decir, las más alejadas del reconocimiento pleno de la plataforma soviética), someter estas capas al movimiento general del proletariado; y, por otra parte, con el objetivo de sacudir y elevar ideológicamente, cohesionar orgánicamente las capas y elementos menos desarrollados del proletariado y del semiproletariado, como, por ejemplo, los peones, luego el servicio doméstico en las ciudades, los semiproletarios en el campo, etc.

Además, la segunda peculiaridad fundamental del momento dado consiste en que la construcción de la sociedad socialista ya ha entrado entre nosotros en los carriles, es decir, no solo se ha definido como tarea y como objetivo práctico inmediato, sino que también ha creado una serie de órganos principales de esta construcción (por ejemplo, los consejos de economía nacional), ha elaborado una cierta práctica de sus relaciones con las organizaciones de masas (sindicatos profesionales, cooperativas), ha adquirido una cierta experiencia práctica. Al mismo tiempo, sin embargo, la construcción está aún lejos de estar completada, terminada, hay todavía muchas lagunas, lo más esencial aún no está asegurado (por ejemplo, la recogida y distribución correcta del pan, la producción y distribución del combustible), la participación de la amplia masa de trabajadores en esta construcción es todavía sumamente insuficiente.

# III

De esta situación se derivan las siguientes tareas de los sindicatos profesionales en el momento que atravesamos.

No puede hablarse de ninguna "neutralidad" de los sindicatos. Toda propaganda de la neutralidad es o un encubrimiento hipócrita de la contrarrevolución o una manifestación de completa inconsciencia.

Ahora somos lo suficientemente fuertes en el núcleo fundamental del movimiento sindical como para poder someter a nuestra influencia y a la disciplina general proletaria tanto a los elementos atrasados o pasivos, no comunistas, dentro de los sindicatos, como a aquellas capas de trabajadores que en algunos aspectos siguen siendo aún pequeñoburguesas.

Por eso, la tarea principal ahora no consiste en quebrantar la resistencia de un enemigo fuerte, pues tal enemigo entre las masas del proletariado y el semiproletariado en la Rusia Soviética ya no existe, sino en superar, mediante un tenaz, persistente y más amplio trabajo educativo y de organización, los prejuicios de ciertas capas pequeñoburguesas del proletariado y del semiproletariado, ampliar constantemente la base aún insuficientemente amplia del Poder Soviético (es decir, aumentar el número de obreros y campesinos más pobres que participan directamente en la administración del Estado), ilustrar a las capas atrasadas de trabajadores (no solo con el libro, la conferencia, el periódico, sino con la participación práctica en la administración), buscar nuevas formas organizativas tanto para estas nuevas tareas del movimiento sindical en general, como para la atracción de masas incomparablemente más numerosas del semiproletariado, por ejemplo, del campesinado más pobre.

Por ejemplo, atraer a todos los miembros de los sindicatos sin excepción a la actividad de la administración estatal – a través del comisariado, a través de la participación en grupos volantes de control, etc., etc. Atraer al servicio doméstico – primero a participar en el trabajo de las cooperativas, en el abastecimiento de productos a la población, en la vigilancia de la producción de productos, etc., luego a un trabajo más responsable y menos "restringido", – naturalmente, observando la necesaria gradualidad.

Atracción de los "especialistas" al trabajo estatal conjuntamente con los obreros y vigilancia sobre los especialistas.

La consideración de las formas de transición exige nuevos marcos organizativos. Por ejemplo, los comités de campesinos pobres en el campo desempeñan un papel gigantesco. Se puede temer que su fusión con los Soviets lleve en algunos lugares a dejar a las masas del semiproletariado fuera de los marcos de una organización permanente. No se puede rechazar la tarea de organizar a los campesinos pobres en los campos con el pretexto de que no son obreros asalariados. Se puede y se debe buscar, buscar y buscar nuevas formas, aunque sea, por ejemplo, creando uniones de campesinos pobres (aunque sean los mismos comités de campesinos pobres), como uniones de los más pobres, (α) no interesados en la especulación con el pan y en los altos precios del pan, (β) que aspiran a mejorar su vida mediante medidas comunes para todos, (γ) que aspiran a intensificar el cultivo social de la tierra, (δ) que buscan una unión constante con los obreros de la ciudad, etc.

Tal unión del campesinado pobre del campo podría constituir una sección especial del Consejo Panruso de Sindicatos Profesionales, para que no pueda oprimir a los elementos completamente proletarios. La forma se puede modificar y se debe buscar en función de la práctica, de la nueva tarea de abarcar nuevos tipos sociales de transición (el campesinado pobre del campo no es el proletariado, y ahora ni siquiera el semiproletariado, sino aquellos que están más cerca del semiproletariado, en la medida en que el capitalismo aún no ha muerto, y al mismo tiempo son aquellos que más simpatizan con la transición al socialismo)…[29]

Escrito en diciembre de 1918 – primera mitad de enero de 1919.

Publicado por primera vez en 1933 en el *Leninski Sbornik* XXIV

Se publica según el manuscrito.