La cuarta tarea del momento es la sustitución de los viejos signos monetarios por otros nuevos. El dinero, los billetes – todo lo que se llama ahora dinero –, esos certificados del bienestar público, actúan de manera disolvente y son peligrosos porque la burguesía, que conserva existencias de esos billetes, sigue manteniendo el poder económico.

Para debilitar ese fenómeno, debemos emprender el rigurosísimo control de los billetes existentes para la completa sustitución de todo el viejo dinero por el nuevo. Es indudable que en el camino de la aplicación de esta medida tropezaremos con extraordinarias dificultades económicas y políticas; nos espera un minucioso trabajo preparatorio – la preparación de varios miles de millones de billetes nuevos, la creación en cada volost, en cada barrio de la gran ciudad de cajas de ahorro, pero no nos detendremos ante esas dificultades. Fijaremos el plazo más breve en el cual cada cual deberá hacer una declaración de la cantidad de dinero que posee y recibir a cambio el nuevo; si la suma es pequeña, recibirá rublo por rublo; si excede la norma, recibirá solo una parte. Esta medida encontrará, indudablemente, la más fuerte oposición no solo de parte de la burguesía, sino también de parte de los kulaks rurales, enriquecidos con la guerra y que han enterrado botellas llenas de miles de billetes. Nos enfrentaremos pecho a pecho con el enemigo de clase. La lucha será dura, pero una lucha gratificante. Entre nosotros no hay duda de que debemos tomar sobre nosotros todas las cargas de esta lucha, pues es necesaria e inevitable. Para aplicar esta medida se necesita un enorme trabajo preparatorio: hay que elaborar el modelo de la hoja de declaración, hay que desarrollar la propaganda en las localidades, determinar el plazo del cambio del viejo dinero por el nuevo, etc. Pero lo haremos. Será la última batalla decisiva con la burguesía y nos dará la posibilidad de pagar un tributo temporal al capital extranjero, hasta que suene la hora de la revolución social en Occidente – y llevar a cabo las reformas necesarias en el país.

Para concluir, el camarada Lenin, en nombre del Consejo de Comisarios del Pueblo, se dirige al congreso con deseos de trabajo fructífero. (El discurso del camarada Lenin es interrumpido repetidamente por grandes aplausos.)

Informe periodístico impreso el 19 de mayo de 1918 en «Izvestia del Comité Ejecutivo Central Panruso» N.º 99

Publicado íntegramente en 1918 en el libro «Informe sobre los trabajos del Primer Congreso Panruso de Representantes de los Departamentos Financieros de los Soviets de región, gobernación y distrito», Moscú

Se imprime según el texto del libro