¡Queridos camaradas! Me valgo del viaje a Petrogrado del camarada Kayúrov, mi viejo conocido, bien conocido de los obreros de Petrogrado, para escribiros unas palabras.

El camarada Kayúrov ha estado en la gobernación de Simbirsk, ha visto con sus propios ojos la actitud de los kulaks hacia los pobres del campo y hacia nuestro poder. Ha comprendido perfectamente aquello de lo que no puede caber duda para ningún marxista, para ningún obrero consciente: precisamente que los kulaks odian al poder soviético, el poder de los obreros, y lo derrocarán inevitablemente si los obreros no ponen en tensión inmediatamente todas sus fuerzas para prevenir la campaña de los kulaks contra los Soviets, para derrotar por completo a los kulaks antes de que hayan logrado unificarse.

Los obreros conscientes pueden en el momento actual llevar a cabo esta tarea, pueden unir en torno suyo a los campesinos pobres del campo, pueden vencer a los kulaks y derrotarlos por completo si los destacamentos de vanguardia de los obreros comprenden su deber, ponen en tensión todas sus fuerzas, organizan una campaña masiva al campo.

No hay nadie que pueda hacer esto fuera de los obreros de Petrogrado, pues en Rusia no hay otros tan conscientes como los obreros de Petrogrado. Permanecer en Petrogrado, pasar hambre, holgazanear en fábricas vacías, entretenerse con el sueño absurdo de restaurar la industria de Petrogrado o defender Petrogrado, eso es estúpido y criminal. Eso es la ruina de toda nuestra revolución. Los obreros de Petrogrado deben romper con esa estupidez, echar a patadas a los idiotas que la defienden, y marchar por decenas de millares a los Urales, al Volga, al Sur, donde hay mucho pan, donde pueden alimentarse a sí mismos y a sus familias, donde es necesario ayudar a la organización de los pobres del campo, donde el obrero de Petrogrado es indispensable como organizador, dirigente, jefe.

Kayúrov contará sus observaciones personales y convencerá, estoy seguro, a todos los vacilantes. La revolución está en peligro. Solo una campaña masiva de los obreros de Petrogrado puede salvarla. Armas y dinero les daremos en abundancia.

12 de julio de 1918.

Impreso por primera vez en 1924 en la revista «Revolución Proletaria» № 3

Se imprime según el manuscrito.