Necesitamos la centralización financiera, necesitamos la concentración de nuestras fuerzas; sin aplicar estos principios no lograremos las transformaciones económicas en las que cada ciudadano tendrá un pedazo de pan y la posibilidad de satisfacer sus necesidades culturales.

En este momento, la necesidad de la centralización ya penetra en la conciencia de las masas populares; si este viraje avanza lentamente, en cambio será más profundo y amplio; si se observan tendencias a la descentralización, esta es una enfermedad del período de transición, una enfermedad del crecimiento; es completamente natural, ya que el centralismo zarista y burgués inspiró odio y repulsión a las masas populares hacia toda autoridad central.

Considero el centralismo como un mínimo de cierta garantía para las masas trabajadoras. Estoy a favor de la más amplia autonomía de las organizaciones locales de los Soviets, pero al mismo tiempo pienso que, para que nuestra labor de transformación consciente del país sea fructífera, es necesaria una política financiera única y estrictamente definida y el cumplimiento de las directivas de arriba a abajo.

Esperamos de ustedes un decreto sobre la centralización financiera del país.