Mantener el poder soviético, mantener y consolidar la victoria de los trabajadores y explotados sobre los terratenientes y capitalistas solo es posible bajo el más estricto poder de hierro de los obreros conscientes. Solo ese poder puede atraer hacia sí y unir en torno a sí a todos los trabajadores, a todo el campesinado pobre.

¡Camaradas obreros! Recordad que la situación de la revolución es crítica. Recordad que solo vosotros podéis salvar la revolución; nadie más.

Decenas de miles de obreros selectos, avanzados, leales al socialismo, incapaces de dejarse sobornar y de robar, capaces de crear una fuerza de hierro contra los kulaks, los especuladores, los saqueadores, los sobornadores, los desorganizadores: eso es lo necesario.

Eso es lo que se necesita con urgencia e inaplazablemente.

Sin eso, el hambre, el paro y la ruina de la revolución son inevitables.

En la organización reside la fuerza de los obreros y su salvación. Todos lo saben. Ahora se necesita una organización obrera de un tipo especial, la organización del poder de hierro de los obreros para la victoria sobre la burguesía. ¡Camaradas obreros! La causa de la revolución, la salvación de la revolución está en vuestras manos.

El tiempo no espera: tras el excesivamente duro mayo vendrán un junio y un julio aún más duros, y quizá también parte de agosto.

Escrito el 20 de mayo de 1918.

Publicado el 22 de mayo de 1918 en el periódico «Petrogradskaya Pravda» n.º 103

Se imprime según el manuscrito