Creo, camaradas, que no hay necesidad de la enmienda que presenta el camarada Zinóviev{24}. Confío en que en la sala solo hay miembros del partido, y estimo que, dada la importancia estatal del asunto, se puede adoptar la decisión de tomar una suscripción personal de cada uno de los presentes en esta sala.

No es en absoluto una medida superflua; nos encontramos en condiciones en que los secretos militares se convierten para la República de Rusia en cuestiones muy importantes, en lo más esencial. Si decimos en la prensa que el congreso ha reconocido la ratificación, entonces no podrá haber malentendidos. Solo propongo no votar esto ahora, porque puede haber cambios: hoy todavía deben llegar informaciones; hemos tomado medidas especiales para que se nos informe desde el nordeste y el sur; estas noticias pueden modificar algo. Una vez que el congreso acepte que debemos maniobrar en interés de la guerra revolucionaria, e incluso otorgue poderes al Comité Central para declarar la guerra, es evidente que en esto hay acuerdo entre ambas partes del partido; la única disputa consistía en si continuar o no la guerra sin tregua alguna. Considero que, al presentar esta enmienda, digo algo indiscutible tanto para la mayoría como para la oposición; creo que no puede haber otras interpretaciones. Considero más práctico limitarnos a confirmar que es necesario mantenerlo en secreto. Además, adoptar medidas complementarias y tomar al respecto una suscripción personal de cada uno de los presentes en la sala.