Me veo imposibilitado de responder ahora a la polémica del camarada Radek, ya que no voto y, por tanto, no tengo motivos de votación. No puedo contestar por el procedimiento ordinario, y no quiero demorar el congreso pidiendo la palabra para responder a esta polémica. Me limito, pues, a recordar lo dicho en el discurso de clausura y, en segundo lugar, expreso mi protesta contra el hecho de que la palabra por motivos de votación se convierta en una polémica a la que no estoy en condiciones de responder.