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No puedo estar de acuerdo en absoluto con la enmienda del camarada Bujarin. El Programa caracteriza el imperialismo y la era de la revolución social que ha comenzado. Que la era de la revolución social ha comenzado es algo establecido con absoluta precisión. ¿Qué es lo que quiere el camarada Bujarin? Caracterizar la sociedad socialista en su forma desarrollada, es decir, el comunismo. En esto incurre en inexactitudes. Nosotros ahora nos pronunciamos incondicionalmente por el Estado, mientras que pretender caracterizar el socialismo en su forma desarrollada, en la que no existirá el Estado, no se puede inventar nada más que decir que entonces se realizará el principio: de cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades. Pero hasta esto falta mucho, y decirlo significa no decir nada, salvo declarar que el suelo es débil bajo nuestros pies. A eso llegaremos al fin y al cabo, si llegamos al socialismo. Con lo que hemos dicho, tenemos trabajo suficiente para nosotros. Si lo logramos, será un mérito histórico gigantesco. No podemos dar una caracterización del socialismo; cómo será el socialismo cuando alcance sus formas acabadas, no lo sabemos, no podemos decirlo. Decir que la era de la revolución social ha comenzado, que hemos hecho esto y lo otro y que queremos hacer tal cosa, eso lo sabemos, lo diremos, y eso mostrará a los obreros europeos que nosotros, por así decirlo, no exageramos en absoluto nuestras fuerzas: he aquí lo que hemos empezado a hacer, lo que nos proponemos hacer. Pero pretender saber ahora qué aspecto tendrá el socialismo acabado, eso no lo sabemos. Teóricamente, en trabajos teóricos, en artículos, en discursos, en conferencias, desarrollaremos las ideas de que la lucha contra los anarquistas la lleva Kautsky de manera incorrecta, pero no podemos incluirlo en el programa porque aún no hay materiales para caracterizar el socialismo. Todavía no se han creado los ladrillos con los que se construirá el socialismo. No podemos decir nada más, y hay que ser lo más cuidadosos y precisos posible. En esto consistirá, y solo en esto, la fuerza atractiva de nuestro programa. Pero si manifestamos la más mínima pretensión de aquello que no podemos dar, esto debilitará la fuerza de nuestro programa. Sospecharán que nuestro programa es solo una fantasía. El programa es la caracterización de lo que hemos empezado a hacer y los siguientes pasos que queremos dar. No estamos en condiciones de dar una caracterización del socialismo, y esta tarea fue formulada incorrectamente.

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Dado que la formulación no se hizo por escrito, es posible, por supuesto, que haya un malentendido. Pero el camarada Bujarin no me ha convencido. El nombre de nuestro partido expresa con suficiente claridad que marchamos hacia el comunismo pleno, que planteamos tesis tan abstractas como que cada uno de nosotros trabajará según su capacidad y recibirá según sus necesidades, sin ningún control militar ni violencia. Hablar de esto ahora es prematuro. ¿Cuándo empezará siquiera a extinguirse el Estado? Antes de eso tendremos tiempo de celebrar más de dos congresos para decir: mirad cómo se extingue nuestro Estado. Y hasta entonces es demasiado pronto. Proclamar de antemano la extinción del Estado significaría quebrantar la perspectiva histórica.