23 de noviembre de 1918

Al Comisariado del Pueblo de Asuntos Militares

Es necesario designar hoy en el Consejo de Comisarios del Pueblo ese centro. Dé hoy mismo a sus candidatos*.
Lenin

Al Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo

Por la presente considero necesario plantearle sin rodeos la cuestión de la situación de las comunicaciones telegráficas en nuestros frentes, que tienen una importancia tan enorme en el curso de la guerra civil.

Todos mis esfuerzos por lograr el orden en este ámbito no han conducido a nada. Sigo teniendo que enfrentarme al caos más completo que reina en el ámbito del servicio telegráfico dentro del Departamento Militar. Así no se puede seguir trabajando...

Le indico la causa principal del caos reinante: en el Departamento Militar falta por completo ese órgano plenipotenciario o ese funcionario que posea la plenitud de poder y asuma la responsabilidad por el estado de las comunicaciones telegráficas, telefónicas y postales en los frentes. Tengo que tratar con decenas y centenares de instituciones y funcionarios particulares, ninguno de los cuales tiene en este ámbito derechos determinados ni asume responsabilidad alguna determinada por sus actos.

Diariamente se nos toma un enorme número de telegrafistas, mecánicos, inspectores, aparatos, alambre, pilas, etc. Somos pobres tanto en fuerzas técnicas en el ámbito de la telegrafía y la telefonía, como en materiales... Se acerca el momento en que no tendremos ni lo uno ni lo otro. Mientras tanto, estas riquezas se derrochan ahora con una criminalidad inadmisible, se explotan de manera completamente no racional.

Vemos el caos y el crimen que reinan en este ámbito, pero no sabemos a quién acudir para su eliminación. A mí no me está subordinada la autoridad militar, y en el seno del propio departamento no existe ese hombre ni esa institución que tuviera el derecho y la obligación de poner orden en este asunto.

El aparato postal-telegráfico del Departamento Militar ha resultado estar por debajo de toda crítica. En el momento del desarrollo de la guerra civil, no se encontró a su disposición ni alambre, ni aparatos, ni fuerza técnica viva. No dudo de que aquí no se haya producido sin traición y sabotaje. Todos los materiales y la fuerza técnica viva comenzó a proporcionarlos el Comisariado de Correos y Telégrafos. Ahora esta riqueza la derrocha el Departamento Militar sin ningún sistema. Aquí también es muy posible que se siga tal línea criminal: derrochar nuestras fuerzas técnicas telegráficas y luego dejar el frente sin comunicaciones.

Para evitar reproches a nuestro departamento de sabotaje, hasta ahora he dado al frente todo lo que se exigía, tomando simultáneamente esfuerzos heroicos para lograr en el Departamento Militar el establecimiento del orden en este ámbito...

La única salida de la situación: crear de inmediato ese órgano plenipotenciario que tuviera el derecho de disponer dictatorialmente en las cuestiones de las comunicaciones telegráficas, telefónicas y postales en los frentes. Es necesario convocar de inmediato una reunión de aquellos representantes del Departamento Militar que tengan derecho a formar ese órgano de plenos poderes. Le ruego dar la orden para convocar dicha reunión e invitar a ella a representantes del departamento de Correos y Telégrafos.

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Por decisión del Consejo de Comisarios del Pueblo del 26 de noviembre de 1918 se instituyó la Comisión Superior de Comunicaciones Telegráficas (acta n.º 226, punto 2).