(Tormenta de aplausos.) Camaradas, al celebrar el aniversario de nuestra revolución, quisiera detenerme en la difícil actividad de las comisiones extraordinarias.

No hay nada sorprendente en que no solo de los enemigos, sino a menudo también de los amigos, escuchamos ataques contra la actividad de la Checa. Hemos asumido una tarea difícil. Cuando tomamos la dirección del país, naturalmente tuvimos que cometer muchos errores, y es natural que los errores de la Checa sean los que más saltan a la vista. La intelligentsia pequeñoburguesa recoge estos errores, sin querer profundizar en la esencia del asunto. Lo que me sorprende en los gritos sobre los errores de la Checa es la incapacidad de plantear la cuestión en una escala mayor. Entre nosotros se sacan errores aislados de la Checa, se lamentan y se obsesionan con ellos.

Nosotros, en cambio, decimos: de los errores aprendemos. Como en todos los terrenos, también en este decimos que aprenderemos mediante la autocrítica. La cuestión, por supuesto, no está en la composición de los trabajadores de la Checa, sino en el carácter de su actividad, donde se requiere decisión, rapidez y, sobre todo, fidelidad. Cuando miro la actividad de la Checa y la comparo con los ataques, digo: esto son habladurías filisteas, que no valen nada. Esto me recuerda la prédica de Kautsky sobre la dictadura, que equivale al apoyo a la burguesía. Nosotros, en cambio, decimos por experiencia que la expropiación de la burguesía se logra mediante una lucha dura: la dictadura.

Marx dijo: entre el capitalismo y el comunismo se encuentra la dictadura revolucionaria del proletariado. Cuanto más él, el proletariado, oprima a la burguesía, tanto más furiosa será su resistencia. Sabemos cómo en Francia en 1848 se ajusticiaba a los proletarios, y cuando se nos acusa de crueldad, nos quedamos perplejos de cómo la gente olvida el marxismo más elemental. No hemos olvidado la sublevación de los junkers en Octubre, no debemos olvidar una serie de sublevaciones que se están preparando. Tenemos que, por un lado, aprender el trabajo creador, y por otro, quebrantar la resistencia de la burguesía. La Guardia Blanca finlandesa no dudó en fusilar a los obreros, a pesar de su «democratismo». En las masas profundas se ha afianzado la idea de la necesidad de la dictadura, a pesar de su peso y dificultad. Es perfectamente comprensible la infiltración de elementos extraños en la Checa. Con la autocrítica los apartaremos. Para nosotros es importante que la Checa ejerce directamente la dictadura del proletariado, y en este sentido su papel es inapreciable. No hay otro camino para la liberación de las masas que la represión mediante la violencia de los explotadores. Eso es lo que hace la Checa, en eso consiste su mérito ante el proletariado.

Breve informe impreso el 9 de noviembre de 1918 en el periódico «Izvestia del VTsIK» núm. 244

Se imprime según el ejemplar mecanografiado de la grabación de la sesión.