¡Camaradas! Hace cerca de un año, en la "Carta a los trabajadores norteamericanos" (del 20 de agosto de 1918), les expuse la situación de la Rusia Soviética y sus tareas[11]. Esto fue antes aún de la revolución alemana. Desde entonces, los acontecimientos mundiales han confirmado la justeza de la evaluación que los bolcheviques hicieron de la guerra imperialista de 1914-1918 en general, y del imperialismo de la Entente en particular. Y el Poder soviético se ha vuelto desde entonces comprensible y cercano a la mente y al corazón de las masas obreras de todo el mundo. En todas partes, las masas obreras, a pesar de la influencia de los viejos dirigentes imbuidos de chovinismo y oportunismo, llegan a la convicción de la podredumbre de los parlamentos burgueses y de la necesidad del Poder soviético, del poder de los trabajadores, de la dictadura del proletariado, para liberar a la humanidad del yugo del capital. Y el Poder soviético vencerá en todo el mundo, por más que la burguesía de todos los países enfurezca y enloquezca. Ella riega de sangre a Rusia, haciéndonos la guerra, azuzando contra nosotros a los contrarrevolucionarios, partidarios de la restauración del yugo del capital. La burguesía causa sufrimientos inauditos a las masas trabajadoras de Rusia con el bloqueo y el apoyo a la contrarrevolución, pero nosotros hemos derrotado a Kolchak y con plena fe en la victoria proseguimos la guerra contra Denikin.

23. IX. 1919.

Con frecuencia me preguntan si tienen razón aquellos norteamericanos, no solo obreros, sino principalmente burgueses, que, manifestándose negativamente frente a la guerra contra Rusia, esperan de nosotros, en caso de concertarse la paz, no solo la reanudación de las relaciones comerciales con nosotros, sino también la posibilidad de obtener ciertas concesiones en Rusia. Repito que tienen razón. Una paz duradera sería un alivio tal para la situación de las masas trabajadoras en Rusia, que estas masas, sin duda, aceptarían también el otorgamiento de ciertas concesiones. En condiciones razonables, las concesiones otorgadas son deseables también para nosotros, como uno de los medios para atraer a Rusia la ayuda técnica de los países más avanzados en este sentido, durante el período en que existan paralelamente Estados socialistas y capitalistas.

23. IX. 1919.

Publicado en inglés el 17 de diciembre de 1919 en el periódico "The Christian Science Monitor", n.º 20

En ruso se publicó por primera vez el 7 de noviembre de 1930 en el periódico "Pravda", n.º 308

Se imprime según el manuscrito