(Prolongados aplausos que no cesan.) El quinto año se prolonga la guerra, y ahora ya está claro para todos quién la necesitaba. Quien era rico, se ha hecho aún más rico; quien era pobre, ahora, en el sentido literal de la palabra, se asfixia bajo el yugo del capitalismo. Al pueblo pobre esta guerra le ha costado víctimas sangrientas, y como recompensa solo ha obtenido hambre, desempleo y, peor que antes, una soga aún más apretada alrededor de su cuello.

La guerra la iniciaron los depredadores de Inglaterra y Alemania, a quienes se les hizo estrecho vivir juntos, y así cada uno de ellos pensó estrangular al otro a costa de torrentes de sangre del mundo obrero. Cada uno de los depredadores asegura que lo inspira el bien del pueblo, pero en realidad trabaja para el bien de su propio bolsillo.

Inglaterra saquea las colonias alemanas arrebatadas, parte de Palestina y Mesopotamia; Alemania, a su vez, saquea Polonia, Curlandia, Lituania y Ucrania. Los millonarios de estos países se han vuelto diez veces más ricos, pero aun así se equivocaron en sus cálculos.

Tras enzarzarse en una lucha a muerte, estos depredadores se han encontrado al borde del abismo. Ya no pueden detener la guerra, que empuja inevitablemente a los pueblos hacia la revolución.

La revolución rusa ha lanzado chispas a todos los países del mundo y ha acercado aún más al borde del abismo al imperialismo desenfrenado.

Camaradas, difícil es nuestra situación, pero debemos superarlo todo y mantener en nuestras manos la bandera de la revolución socialista que hemos alzado.

Los obreros de todos los países nos miran con esperanza. Ustedes escuchan su voz: «Resistid un poco más —dicen—. Estáis rodeados de enemigos, pero acudiremos en vuestra ayuda y con esfuerzos comunes arrojaremos, por fin, al abismo a los depredadores imperialistas».

Escuchamos esa voz y juramos: ¡sí, resistiremos, lucharemos en nuestro puesto con todas nuestras fuerzas y no depondremos las armas ante la contrarrevolución mundial que avanza sobre nosotros!

«Izvestia del VTsIK» n.º 171, 11 de agosto de 1918

Se imprime según el texto del periódico «Izvestia del VTsIK»