Hace trece años, los proletarios de Moscú alzaron la bandera de la insurrección contra el zarismo. Fue el punto más alto del desarrollo de la primera revolución obrera contra el zarismo. Los obreros sufrieron una derrota, y Presnia se tiñó de sangre obrera.

El inolvidable heroísmo de los obreros de Moscú dio un ejemplo de lucha a todas las masas trabajadoras de Rusia. Pero esas masas eran entonces aún demasiado poco desarrolladas, demasiado dispersas, y no apoyaron a los héroes de Presnia y de Moscú, que se levantaron con las armas en la mano contra la monarquía zarista y terrateniente.

A la derrota de los obreros de Moscú siguió la derrota de toda la primera revolución. Doce largos y dolorosos años de la más salvaje reacción terrateniente atormentaron a todos los obreros y campesinos de todos los pueblos de Rusia.

La hazaña de los obreros de Presnia no fue en vano. Sus sacrificios no fueron estériles. Se abrió la primera brecha en la monarquía zarista, brecha que lenta pero inexorablemente se ensanchó y debilitó el viejo orden medieval. La hazaña de los obreros de Moscú infundió una profunda agitación en las masas trabajadoras de la ciudad y el campo, cuyas huellas ya no se apagaron, a pesar de toda clase de persecuciones.

Antes del levantamiento armado de diciembre de 1905, el pueblo en Rusia se mostraba incapaz de una lucha armada masiva contra los explotadores. Después de diciembre, ya no era el mismo pueblo. Se había transformado. Había recibido el bautismo de fuego. Se había templado en la insurrección. Había preparado las filas de combatientes que vencieron en 1917 y que ahora –a través de todas las dificultades inmensas, venciendo los tormentos del hambre y la desorganización creada por la guerra imperialista– defienden la causa de la victoria mundial del socialismo.

¡Vivan los obreros de la Krasnaya Presnia, destacamento de vanguardia de la revolución obrera mundial!

«Kommunar» n.º 63, 22 de diciembre de 1918. Firma: N. Lenin

«Bednota» n.º 222, 24 de diciembre de 1918. Firma: N. Lenin

Se imprime según el texto del periódico «Bednota»