El democratismo del poder soviético y su carácter socialista se expresa en que la máxima autoridad estatal son los Soviets, que se componen de representantes del pueblo trabajador (obreros, soldados y campesinos), libremente elegidos y removibles en cualquier momento por las masas, hasta ahora oprimidas por el capital;

que los Soviets locales se unen libremente, sobre la base del centralismo democrático, en un único poder soviético estatal, consolidado por una unión federal, de la República Soviética de Rusia;

que los Soviets concentran en sus manos no solo el poder legislativo y el control sobre la ejecución de las leyes, sino también la realización directa de las leyes a través de todos los miembros de los Soviets, con el objetivo de una transición gradual hacia el desempeño de las funciones de legislación y administración del Estado por parte de toda la población trabajadora en su conjunto.

Considerando además,

que la mayor deformación de los principios fundamentales del poder soviético y una renuncia total al socialismo es toda legalización, directa o indirecta, de la propiedad de los obreros de una fábrica particular o de una profesión particular sobre su producción particular, o de su derecho a debilitar o frenar las disposiciones de la autoridad estatal…[49]

Escrito en la primera mitad de 1918.

Publicado por primera vez el 22 de abril de 1957 en el diario «Pravda» n.º 112

Se imprime según el manuscrito.