[13 de mayo de 1918]

**I.**

La prensa bolchevique ha señalado repetidas veces, y los órganos oficiales del poder soviético supremo han reconocido en resoluciones oficiales, la extrema * inestabilidad de la situación internacional de la república soviética, rodeada por las potencias imperialistas.

En los últimos días, es decir, en el primer tercio de mayo de 1918, la situación política se ha agudizado extraordinariamente tanto por causas externas como internas:

1º) Se ha intensificado la ofensiva directa de las tropas contrarrevolucionarias (Semiónov y otras) con ayuda de los japoneses en el Lejano Oriente, y en relación con esto, una serie de indicios apuntaban a la posibilidad de un acuerdo de toda la coalición imperialista antialemana sobre el programa de presentar a Rusia un ultimátum: o luchas contra Alemania o [la] invasión japonesa con nuestra ayuda.

2º) En la política alemana, después de Brest, prevaleció en general el partido militar, que de un momento a otro podría imponerse también ahora en la cuestión de una ofensiva general inmediata contra Rusia, es decir, desechar por completo la otra política de los círculos burgueses-imperialistas de Alemania, que aspiran a nuevas anexiones en Rusia, pero *por el momento** a la paz con ella, y no a una ofensiva general contra ella.

* En el manuscrito Lenin corrigió de «extrema». *Red.*
** «Por el momento» insertado arriba, aparentemente durante la revisión de las tesis. *Red.*

**Tesis sobre la situación política actual**

3º) La restauración del monarquismo burgués-terrateniente en Ucrania, con el apoyo de los elementos kadete-octubristas de la burguesía de toda Rusia y con la ayuda de las tropas alemanas, no podía por menos que agudizar la lucha contra la contrarrevolución entre nosotros, no podía por menos que alentar los planes y elevar el ánimo de nuestra contrarrevolución.

4º) La desorganización alimentaria se ha agudizado extremadamente y ha conducido en muchos lugares al hambre directa, tanto porque Rostov del Don nos fue arrebatado, como por los esfuerzos de la pequeña burguesía y de los capitalistas en general por sabotear el monopolio del grano, ante una resistencia insuficientemente firme, disciplinada e implacable de la clase dominante, es decir, el proletariado, a estas aspiraciones, esfuerzos e intentos.

**II.**

La política exterior del poder soviético no debe ser modificada en modo alguno. Nuestra preparación militar aún no ha terminado, y por eso la consigna general sigue siendo la misma: maniobrar, retroceder, esperar, continuando esta preparación con todas las fuerzas.

Sin renunciar en modo alguno [en principio contra] en general a los acuerdos militares con una de las coaliciones imperialistas contra la otra en aquellos casos en que dicho acuerdo, sin violar los fundamentos del poder soviético, pudiera fortalecer su posición y paralizar el embate contra él de cualquier potencia imperialista, en el momento actual no podemos aceptar un acuerdo militar con la coalición anglo-francesa. Pues la importancia real para ella tiene la desviación de tropas alemanas del Oeste, es decir, el avance de muchos cuerpos japoneses hacia el interior de la Rusia europea, y esta condición es inaceptable como ruina total del poder soviético. Si la coalición anglo-francesa nos presentara un ultimátum de tal naturaleza, responderíamos con una negativa, pues el peligro del avance japonés puede ser paralizado con menores dificultades (o puede ser aplazado por un período más prolongado) que el peligro de la ocupación alemana de Petrogrado, Moscú y la mayor parte de la Rusia europea. *

* Antes del paréntesis al comienzo de este párrafo y después del paréntesis al final del mismo hay una nota de Lenin: «No para publicación». *Red.*

*Colección Leninista XI*