No se puede instaurar la disciplina laboral mediante decreto. Es necesario un trabajo preparatorio. Hay que encargar a los hombres de negocios la elaboración de las normas de disciplina laboral, y su puesta en práctica debe encomendarse a los sindicatos. Los propios sindicatos difícilmente podrán elaborar las normas.

Quizás sean necesarios grupos de los mejores*
controladores que no pertenezcan a esa profesión, pues los sindicatos inevitablemente partirán de los intereses de la profesión. En cuanto a las medidas de lucha contra la violación de la disciplina laboral, el despido sin previo aviso es insuficiente; se necesita además una serie de medidas — es necesario preguntar a los hombres de negocios, a los ingenieros, a los maestros acerca de estas medidas.

Para aplicar el servicio laboral obligatorio, que aplicaremos a los ricos, es necesario elaborar un modelo de libreta de trabajo para cada rico.

Se publica
según el texto mecanografiado
del acta

* Así en el documento. Por lo visto, debe leerse «volantes» (cfr. V. I. Lenin, Obras Completas, tomo 35, págs. 188, 428).