El Congreso considera que la negativa a entrar en el Comité Central, en la situación actual del partido, es particularmente indeseable, pues, siendo en principio inadmisible para quienes desean la unidad del partido, esa negativa ahora duplicaría la amenaza a la unidad del partido.

El Congreso declara que no es mediante la salida del Comité Central, sino mediante una declaración correspondiente, como cada uno puede y debe liberarse de la responsabilidad por las medidas del Comité Central que no comparte.

Por lo tanto, el Congreso, en la firme esperanza de que, tras consultar con las organizaciones de masas, los camaradas se retracten de su declaración, procede a las elecciones sin tener en cuenta dicha declaración.

Escrito el 8 de marzo de 1918.