4/III (19/II) 1918

¡Camarada Dzerzhinsky! El portador, Sidorenko, fue mi secretario personal durante varios días. Estuve muy satisfecho con él. Fue despedido por un incidente en el que, en estado de ebriedad, gritó, según me informaron, que era «el secretario de Lenin».

Sidorenko me dice que se ha arrepentido profundamente. Y personalmente estoy inclinado a creerle plenamente; muchacho joven, en mi opinión, muy bueno. Hay que ser indulgente con la juventud.