Con el fin de salvar al país extenuado y atormentado de nuevas pruebas bélicas, hicimos el mayor de los sacrificios y declaramos a los alemanes nuestra conformidad con firmar sus condiciones de paz. Nuestros parlamentarios partieron en la noche del 20 (7) de febrero de Rézhitsa hacia Dvinsk, y hasta ahora no hay respuesta. El gobierno alemán, evidentemente, demora la respuesta. Es patente que no quiere la paz. Cumpliendo el encargo de los capitalistas de todos los países, el militarismo alemán quiere estrangular a los obreros y campesinos rusos y ucranianos, devolver las tierras a los terratenientes, las fábricas y las plantas a los banqueros, el poder a la monarquía. Los generales alemanes quieren implantar su «orden» en Petrogrado y en Kiev. La República Socialista de los Soviets se halla en el más grande peligro. Hasta el momento en que se alce y triunfe el proletariado de Alemania, el sagrado deber de los obreros y campesinos de Rusia es la defensa abnegada de la República de los Soviets contra las hordas de la Alemania burguesa-imperialista. El Consejo de Comisarios del Pueblo decreta:

1) Todas las fuerzas y los recursos del país se ponen por entero al servicio de la defensa revolucionaria.
2) Se impone a todos los Soviets y organizaciones revolucionarias el deber de defender cada posición hasta la última gota de sangre.
3) Las organizaciones ferroviarias y los Soviets vinculados a ellas están obligados a impedir con todas sus fuerzas que el enemigo utilice el aparato de las vías de comunicación; en caso de retirada, destruir las vías, hacer volar e incendiar las instalaciones ferroviarias; todo el material rodante ―vagones y locomotoras― deberá ser enviado de inmediato al este, al interior del país.
4) Todos los depósitos de cereales y, en general, los víveres, así como cualquier bien valioso que corra peligro de caer en manos del enemigo, deberán ser objeto de destrucción incondicional; la vigilancia de ello se encomienda a los Soviets locales bajo la responsabilidad personal de sus presidentes.
5) Los obreros y campesinos de Petrogrado, Kiev y de todas las ciudades, poblados, aldeas y pueblos de la línea del nuevo frente deberán movilizar batallones para cavar trincheras bajo la dirección de especialistas militares.
6) En dichos batallones serán incluidos todos los miembros aptos para el trabajo de la clase burguesa, hombres y mujeres, bajo la vigilancia de los guardias rojos; quienes opongan resistencia, serán fusilados.
7) Se clausuran todas las publicaciones que contraríen la causa de la defensa revolucionaria y se pongan del lado de la burguesía alemana, así como las que intenten utilizar la invasión de las hordas imperialistas con el fin de derrocar el poder de los Soviets; los redactores y colaboradores de esas publicaciones que estén aptos para el trabajo serán movilizados para cavar trincheras y otros trabajos defensivos.
8) Los agentes del enemigo, los especuladores, los saqueadores, los maleantes, los agitadores contrarrevolucionarios y los espías alemanes serán fusilados en el lugar del delito.

¡La patria socialista está en peligro! ¡Viva la patria socialista! ¡Viva la revolución socialista internacional!

21 de febrero de 1918.

Petrogrado

*«Pravda»* nº 32, 22 (9) de febrero de 1918 y *«Izvestia del CEC»* nº 31, 22 (9) de febrero de 1918.

Se imprime según el texto del periódico *«Pravda»*.