Lenin habla en defensa de la firma de las propuestas de los alemanes. Comienza diciendo que el poder soviético debe mirar la verdad a la cara, que el poder soviético debe constatar la plena imposibilidad de resistencia a los germanos. Señala que la referencia de los oradores anteriores, que niegan la firma del tratado, a que podemos organizar el ejército en un futuro próximo, es completamente infundada; el ejército no quiere combatir, y nadie podrá obligarlo, y si emprendemos la organización del ejército, si reunimos un pequeño puñado de valientes luchadores para arrojarlos a las fauces del imperialismo, con ello apartaremos de nosotros a los luchadores enérgicos e ideológicos que nos han conquistado la libertad.

A continuación, Lenin dice que nuestro proletariado ruso no tiene culpa alguna de que la revolución alemana se haya retrasado. Llegará, pero aún no está aquí, y para nosotros la mejor salida es ganar tiempo; si firmamos ahora el tratado de paz, podremos en el futuro, mediante un trabajo enérgico y organizado, mediante la construcción de ferrocarriles, mediante la regularización de la cuestión de los abastecimientos, crear un ejército fuerte y sólido para la defensa de nuestra revolución, y para entonces, sin duda, la revolución socialista en Alemania habrá llegado a tiempo.

Publicado el 24 (11) de febrero de 1918 en el periódico «Izvestia de los Soviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos de la ciudad de Moscú y de la región de Moscú», núm. 32

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