Lenin saluda, en nombre del Comité Central, a todos los socialdemócratas internacionalistas sin distinción de su carácter fraccional.

El orador pasa a la cuestión de cómo puede ser liquidada la guerra europea. Aquí resulta que él se imagina la resolución de la crisis europea no en tonos tan optimistas como A. Lunacharski{96}. La fórmula «sin anexiones», dice, no significa en absoluto el deseo de devolver a Europa al «statu quo ante»[17]. Nosotros consideramos que «sin anexiones» significa también sin conquistas, las cuales ya fueron realizadas antes de la guerra actual. Para nosotros, esta fórmula significa conceder a los pueblos la plena libertad de separarse de unos Estados y unirse a otros. Pero la realización de tal fórmula es imposible sin la revolución socialista, y por eso no hay otra salida a la guerra europea que la revolución mundial.

Pasando a la confraternización, Lenin dice: la confraternización espontánea no resolverá la causa de la paz, pero nosotros la situamos en primera línea del trabajo revolucionario. La confraternización por sí sola no resuelve la cuestión, pero es que ninguna otra medida resuelve la revolución hasta que no conduce a ella. ¿Qué es una huelga, una manifestación? También es solo un eslabón en la cadena general de la lucha revolucionaria. Nos dicen que la confraternización ha empeorado la situación en otros frentes. Eso no es cierto. Creó una tregua de hecho en nuestro frente y provocó pequeños cambios en el frente occidental. Pero ¿en beneficio de quién? En beneficio de Inglaterra y Francia. En cambio, en Asia, Inglaterra ha logrado un gran éxito: se ha tragado Bagdad. El cese de la guerra en nuestro frente ha sido provocado por la confraternización revolucionaria, contra la cual Kerenski hace la guerra, contra la cual se ha anunciado una ofensiva, firmada por los mencheviques.

Hay que hacer consciente la confraternización, hay que lograr que se convierta en un intercambio de ideas, que se extienda a otros frentes, que encienda la revolución al otro lado de las trincheras.

Pasando a la cuestión de la regulación de la industria, el orador dice: desde el 28 de febrero, el gobierno no ha dado ni un solo paso para recortar las ganancias de los industriales. Hace unos días leímos sobre la formación de una comisión de varios ministros encabezada por Skóbelev para elaborar medidas de control. Pero estas comisiones ya existían bajo el zar, y eso no es más que un engaño. El orador habla de la necesidad de la confiscación inmediata de las tierras de los terratenientes y concluye su discurso señalando que los Soviets de diputados obreros y soldados deben tomar todo el poder o morir con una muerte sin gloria.

Al orador le pasan notas de todas partes. En poco tiempo su número llega a 20. En la primera se plantea la cuestión de si hay que enviar compañías de marcha al frente. Respondiendo a esta pregunta, Lenin dice: mientras existió el poder zarista, tuvimos que ir al ejército y trabajar allí. Liebknecht se puso el uniforme para hacer agitación contra la guerra. Pensar que con acciones anarquistas aisladas se puede liquidar la guerra es ingenuo.

«Nóvaya Zhizn» núm. 37, 1 (14) de junio de 1917.

Se publica según el texto del periódico «Nóvaya Zhizn».