El desarrollo del intercambio ha establecido un vínculo tan estrecho entre todos los pueblos del mundo civilizado que el gran movimiento de liberación del proletariado debía convertirse —y hace tiempo que se convirtió— en internacional.

Considerándose uno de los destacamentos del ejército mundial del proletariado, la socialdemocracia rusa persigue el mismo fin último al que aspiran los socialdemócratas de todos los demás países. Este fin último está determinado por el carácter de la sociedad burguesa contemporánea y por el curso de su desarrollo. La característica principal de dicha sociedad la constituye la producción mercantil sobre la base de las relaciones de producción capitalistas, en las cuales la parte más importante y significativa de los medios de producción y de circulación de mercancías pertenece a una clase de personas poco numerosa, mientras que la inmensa mayoría de la población está compuesta por proletarios y semiproletarios, forzados por su situación económica a vender su fuerza de trabajo constante o periódicamente, es decir, a emplearse como asalariados de los capitalistas y a crear con su trabajo los ingresos de las clases superiores de la sociedad.

La esfera de dominio de las relaciones de producción capitalistas se extiende cada vez más a medida que el constante perfeccionamiento de la técnica, al aumentar la importancia económica de las grandes empresas, conduce al desplazamiento de los pequeños productores independientes, transformando a una parte de ellos en proletarios, reduciendo el papel del resto en la vida social y económica y colocándolos, en ciertos lugares, en una dependencia más o menos completa, más o menos abierta, más o menos gravosa respecto del capital.

El mismo progreso técnico brinda además a los empresarios la posibilidad de emplear en proporciones cada vez mayores el trabajo femenino e infantil en el proceso de producción y circulación de mercancías. Y como, por otra parte, conduce a una disminución relativa de la necesidad de los empresarios de trabajo vivo de los obreros, la demanda de fuerza de trabajo queda necesariamente rezagada respecto de su oferta, a consecuencia de lo cual aumenta la dependencia del trabajo asalariado respecto del capital y se eleva el nivel de su explotación.

Tal estado de cosas dentro de los países burgueses y la rivalidad mutua, constantemente agravada, entre ellos en el mercado mundial hacen cada vez más difícil la venta de las mercancías producidas en cantidades constantemente crecientes. La sobreproducción, que se manifiesta en crisis industriales más o menos agudas, a las que siguen períodos más o menos prolongados de estancamiento industrial, representa una consecuencia inevitable del desarrollo de las fuerzas productivas en la sociedad burguesa. Las crisis y los períodos de estancamiento industrial, a su vez, arruinan aún más a los pequeños productores, aumentan aún más la dependencia del trabajo asalariado respecto del capital y conducen aún más rápidamente a un empeoramiento relativo y, a veces, absoluto de la situación de la clase obrera.

Así, el perfeccionamiento de la técnica, que significa el aumento de la productividad del trabajo y el crecimiento de la riqueza social, condiciona en la sociedad burguesa el incremento de la desigualdad social, el aumento de la distancia entre los poseedores y los desposeídos y el crecimiento de la inseguridad de la existencia, del desempleo y de todo tipo de privaciones para las masas trabajadoras cada vez más amplias.

Pero a medida que crecen y se desarrollan todas estas contradicciones, propias de la sociedad burguesa, crece también el descontento de la masa trabajadora y explotada con el orden de cosas existente, aumenta el número y la cohesión de los proletarios y se agudiza su lucha contra sus explotadores. Al mismo tiempo, el perfeccionamiento de la técnica, al concentrar los medios de producción y de circulación y al socializar el proceso de trabajo en las empresas capitalistas, crea cada vez más rápidamente la posibilidad material de sustituir las relaciones de producción capitalistas por las socialistas, es decir, aquella revolución social que constituye el objetivo final de toda la actividad de la socialdemocracia internacional, como consciente expresión del movimiento de clase.

Al reemplazar la propiedad privada sobre los medios de producción y circulación por la propiedad social e instaurar una organización planificada del proceso productivo social para asegurar el bienestar y el desarrollo integral de todos los miembros de la sociedad, la revolución social del proletariado eliminará la división de la sociedad en clases y emancipará con ello a toda la humanidad oprimida, ya que pondrá fin a todas las formas de explotación de una parte de la sociedad por otra.

La condición necesaria de esta revolución social es la dictadura del proletariado, es decir, la conquista por el proletariado de un poder político tal que le permita aplastar toda resistencia de los explotadores. Al plantearse la tarea de hacer al proletariado capaz de cumplir su gran misión histórica, la socialdemocracia internacional lo organiza en un partido político independiente, que se contrapone a todos los partidos burgueses, dirige todas las manifestaciones de su lucha de clases, desenmascara ante él la oposición irreconciliable de los intereses de los explotadores con los intereses de los explotados y le esclarece la importancia histórica y las condiciones necesarias de la próxima revolución social. Junto con ello, muestra ante toda la restante masa trabajadora y explotada el carácter desesperado de su situación en la sociedad capitalista y la necesidad de la revolución social en interés de su propia liberación de la opresión del capital. El partido de la clase obrera, la socialdemocracia, llama a sus filas a todos los estratos de la población trabajadora y explotada, en la medida en que asuman el punto de vista del proletariado.

El capitalismo mundial ha llegado en la actualidad —aproximadamente desde comienzos del siglo XX— a la fase del imperialismo. El imperialismo, o la época del capital financiero, es una economía capitalista tan altamente desarrollada que las uniones monopolistas de los capitalistas —sindicatos, cárteles, trusts— han adquirido una importancia decisiva, el capital bancario de enorme concentración se ha fusionado con el industrial, la exportación de capital a países extranjeros se ha desarrollado en proporciones muy grandes, el mundo entero se halla ya territorialmente repartido entre los países más ricos y ha comenzado el reparto económico del mundo entre los trusts internacionales.

Las guerras imperialistas, es decir, las guerras por el dominio del mundo, por los mercados para el capital bancario, por el sojuzgamiento de los pueblos pequeños y débiles, son inevitables en tal situación. Y precisamente así fue la primera gran guerra imperialista de 1914-1917.

Y el grado extraordinariamente alto de desarrollo del capitalismo mundial en general; y la sustitución de la libre competencia por el capitalismo monopolista; y la preparación por los bancos, así como por las uniones de capitalistas, de un aparato para la regulación social del proceso de producción y distribución de productos; y el aumento de la carestía y de la opresión de los sindicatos sobre la clase obrera, vinculado al crecimiento de los monopolios capitalistas, y la gigantesca dificultad de su lucha económica y política; y los horrores, las calamidades, la ruina, el embrutecimiento engendrados por la guerra imperialista, todo esto hace de la fase actual de desarrollo del capitalismo la era de la revolución proletaria, socialista.

Esta era ha comenzado.

Sólo la revolución proletaria, socialista puede sacar a la humanidad del callejón sin salida creado por el imperialismo y las guerras imperialistas. Cualesquiera que sean las dificultades de la revolución y sus posibles fracasos temporales u olas de contrarrevolución, la victoria definitiva del proletariado es inevitable.

Por eso, en virtud de las condiciones objetivas, se sitúa a la orden del día de la época actual la preparación integral y directa del proletariado para la conquista del poder político, con el fin de llevar a cabo las medidas económicas y políticas que constituyen el contenido de la revolución socialista.

La realización de esta tarea, que exige la más plena confianza, la más estrecha unión fraternal y la unidad inmediata de las acciones revolucionarias de la clase obrera de todos los países avanzados, es irrealizable sin una ruptura inmediata y de principio con aquella deformación burguesa del socialismo que ha triunfado en las cúpulas de la inmensa mayoría de los partidos socialdemócratas oficiales. Tal deformación es, por un lado, la corriente del socialchovinismo, socialismo de palabra, chovinismo de hecho, que encubre bajo la consigna de "defensa de la patria" la defensa de los intereses rapaces de "su" burguesía nacional; y, por otro lado, la corriente igualmente amplia e internacional del llamado "centro", que aboga por la unidad con los socialchovinistas, por el mantenimiento o la enmienda de la II Internacional en bancarrota, oscilando entre el socialchovinismo y la lucha revolucionaria-internacionalista del proletariado por la implantación del régimen socialista.

En el camino hacia su fin último común, determinado por el dominio del modo capitalista de producción en todo el mundo civilizado, los socialdemócratas de los distintos países se ven obligados a plantearse tareas inmediatas diferentes, tanto porque este modo no está en todas partes desarrollado en igual grado, como porque su desarrollo en los distintos países se efectúa en un medio sociopolítico diverso.

En Rusia, donde el capitalismo se ha convertido ya en el modo de producción dominante, se han conservado aún restos muy numerosos de nuestro viejo orden precapitalista, que se basaba en la sujeción de las masas trabajadoras a los terratenientes, al Estado o a la cabeza del Estado.

Obstaculizando en el más alto grado el progreso económico, estos restos impiden el desarrollo integral de la lucha de clases del proletariado, contribuyen a la conservación y al fortalecimiento de las formas más bárbaras de explotación del campesinado multimillonario por el Estado y las clases poseedoras y mantienen en las tinieblas y en la falta de derechos a todo el pueblo.

El más considerable de todos estos residuos y el más poderoso baluarte de toda esta barbarie es la autocracia zarista. Por su propia naturaleza, es hostil a todo movimiento social y no puede dejar de ser la más encarnizada enemiga de todas las aspiraciones liberadoras del proletariado.

Por eso, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia se plantea como su tarea inmediata el derrocamiento de la autocracia zarista y su sustitución por una república democrática, cuya constitución garantizaría:

En el momento que atraviesa Rusia, en que el Gobierno Provisional, perteneciente a la clase de los capitalistas y que goza de la confianza —por necesidad, frágil— de amplias masas de la población pequeñoburguesa, se ha comprometido a convocar la Asamblea Constituyente, ante el partido del proletariado surge la tarea inmediata de luchar por una estructura estatal que garantice del mejor modo tanto el desarrollo económico y los derechos del pueblo en general, como la posibilidad de una transición lo menos dolorosa posible al socialismo en particular.

El partido del proletariado no puede limitarse a la república democrática parlamentaria burguesa, que en todo el mundo conserva y tiende a perpetuar los instrumentos monárquicos de opresión de las masas, a saber: la policía, el ejército permanente, la burocracia privilegiada.

El partido lucha por una república proletaria-campesina más democrática, en la que la policía y el ejército permanente sean completamente eliminados y sustituidos por el armamento general del pueblo, la milicia popular; todos los funcionarios se conviertan no sólo en electivos, sino también en revocables en cualquier momento a petición de la mayoría de sus electores; el salario de todos los funcionarios, sin excepción, se fije en un nivel que no supere el salario medio de un buen obrero; las instituciones representativas parlamentarias sean sustituidas gradualmente por Soviets de representantes del pueblo (de las distintas clases y profesiones o de los distintos lugares), que a un mismo tiempo legislen y pongan en práctica sus leyes.

La constitución de la república democrática rusa debe garantizar:

1. La autocracia del pueblo; todo el poder supremo en el Estado debe pertenecer a los representantes del pueblo, elegidos y revocables en cualquier momento por el pueblo y que constituyan una asamblea popular, una sola cámara.

1. La autocracia del pueblo, es decir, la concentración de todo el poder estatal supremo en manos de una asamblea legislativa, compuesta por representantes del pueblo y que forme una sola cámara.

2. El sufragio universal, igual y directo, en las elecciones tanto a la asamblea legislativa como a todos los órganos locales de autogobierno, para todos los ciudadanos y ciudadanas que hayan cumplido veinte años; el voto secreto en las elecciones; el derecho de cada elector a ser elegido para todas las instituciones representativas; parlamentos bienales; remuneración para los representantes del pueblo; representación proporcional en todas las elecciones; la revocabilidad de todos los delegados y cargos electivos, sin excepción, en cualquier momento por decisión de la mayoría de sus electores.

3. Amplia autonomía local; autogobierno regional para aquellas localidades que se distingan por condiciones peculiares de vida y por la composición de su población; la abolición de todas las autoridades locales y regionales designadas por el Estado.

4. Inviolabilidad de la persona y del domicilio.

5. Ilimitada libertad de conciencia, de palabra, de prensa, de reunión, de huelga y de asociación.

6. Libertad de circulación y de oficios.

7. Abolición de los estamentos y plena igualdad de derechos de todos los ciudadanos, independientemente del sexo, religión, raza y nacionalidad.

8. Derecho de la población a recibir instrucción en su lengua materna, garantizado por la creación de las escuelas necesarias a cargo del Estado y de los órganos de autogobierno; derecho de cada ciudadano a expresarse en su lengua materna en las reuniones; introducción de la lengua materna al mismo nivel que la lengua estatal en todas las instituciones locales, públicas y estatales; abolición de la lengua estatal obligatoria.

9. Derecho de autodeterminación para todas las naciones que forman parte del Estado.

9. Derecho a la separación libre y a la formación de su propio Estado para todas las naciones que forman parte del Estado. La república del pueblo ruso debe atraer hacia sí a otros pueblos o nacionalidades no mediante la violencia, sino exclusivamente por medio de un acuerdo voluntario para crear un Estado común. La unidad y la unión fraternal de los obreros de todos los países no se avienen ni con la violencia directa ni con la indirecta sobre otras nacionalidades.

10. Derecho de toda persona a perseguir por la vía ordinaria ante un tribunal de jurados a cualquier funcionario.

11. Elección de los jueces por el pueblo.

11. Elección de los jueces y de los funcionarios públicos, tanto en el servicio civil como en el ejército, por el pueblo; revocabilidad de todos ellos en cualquier momento por decisión de la mayoría de sus electores.

12. Sustitución del ejército permanente por el armamento general del pueblo.

12. Sustitución de la policía y del ejército permanente por el armamento general del pueblo; los obreros y empleados deben recibir la remuneración habitual de los capitalistas por el tiempo dedicado al servicio público en la milicia popular.

13. Separación de la Iglesia del Estado y de la escuela de la Iglesia; pleno laicismo de la escuela.

14. Instrucción gratuita y obligatoria, general y profesional, para todos los niños de ambos sexos hasta los 16 años; suministro de alimentos, vestido y material escolar a los niños pobres a cargo del Estado.

14. Instrucción gratuita y obligatoria, general y politécnica (que familiarice en la teoría y en la práctica con todas las ramas principales de la producción), para todos los niños de ambos sexos hasta los 16 años; estrecho vínculo de la enseñanza con el trabajo productivo social infantil.

15. Suministro a todos los estudiantes de alimentos, vestido y material escolar a cargo del Estado.

16. Entrega de la instrucción pública en manos de los órganos democráticos de autogobierno local; eliminación de toda injerencia del poder central en la fijación de los programas escolares y en la selección del personal docente; elección de los maestros directamente por la propia población y derecho de la población a revocar a los maestros indeseables.

Como condición fundamental para la democratización de nuestra economía estatal, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia exige: la abolición de todos los impuestos indirectos y el establecimiento de un impuesto progresivo sobre la renta y las herencias.

El alto grado de desarrollo del capitalismo, ya alcanzado en el negocio bancario y en las ramas industriales trustificadas, por un lado, y, por otro, la desorganización creada por la guerra imperialista, que por doquier suscita la exigencia de un control estatal y social sobre la producción y la distribución de los productos más importantes, impulsan al partido a exigir la nacionalización de los bancos, de los sindicatos (trusts), etc.

En interés de la protección de la clase obrera contra la degeneración física y moral, así como en interés del desarrollo de su capacidad para la lucha de liberación, el partido exige:

1. La limitación de la jornada de trabajo a ocho horas diarias para todos los obreros asalariados.

1. La limitación de la jornada de trabajo para todos los obreros asalariados a ocho horas diarias, incluyendo en ello, cuando el trabajo sea continuo, una interrupción no menor de una hora para la comida. En las producciones peligrosas y nocivas para la salud, la jornada de trabajo debe ser reducida a 4-6 horas diarias.

2. El establecimiento por ley de un descanso semanal, de duración continua no menor de 42 horas, para los obreros asalariados de ambos sexos en todas las ramas de la economía nacional.

3. La prohibición completa de las horas extraordinarias.

4. La prohibición del trabajo nocturno (de 9 de la noche a 6 de la mañana) en todas las ramas de la economía nacional, con excepción de aquellas en que sea absolutamente necesario por consideraciones técnicas aprobadas por las organizaciones obreras.

4. La prohibición del trabajo nocturno (de 8 de la tarde a 6 de la mañana) en todas las ramas de la economía nacional, con excepción de aquellas en que sea absolutamente necesario por consideraciones técnicas aprobadas por las organizaciones obreras, —con la condición, sin embargo, de que el trabajo nocturno no pueda exceder de 4 horas.

5. La prohibición a los empresarios de emplear el trabajo de niños en edad escolar (hasta los 16 años) y la limitación del tiempo de trabajo de los adolescentes (16-18 años) a seis horas.

5. La prohibición a los empresarios de emplear el trabajo de niños en edad escolar (hasta los 16 años), la limitación del tiempo de trabajo de los jóvenes (16-20 años) a cuatro horas y la prohibición de su trabajo nocturno en las producciones y minas nocivas para la salud.

6. La prohibición del trabajo femenino en aquellas ramas en que sea nocivo para el organismo femenino; la liberación de las mujeres del trabajo durante cuatro semanas antes y seis semanas después del parto, con conservación del salario habitual durante todo este tiempo.

6. La prohibición del trabajo femenino en aquellas ramas en que sea nocivo para el organismo femenino; la prohibición del trabajo nocturno femenino; la liberación de las mujeres del trabajo durante 8 semanas antes y 8 semanas después del parto con conservación del salario íntegro durante todo este tiempo, con asistencia médica y farmacéutica gratuita.

7. La instalación en todas las fábricas, talleres y demás empresas donde trabajen mujeres, de guarderías para niños de pecho y de corta edad; la liberación de las mujeres que amamantan a sus hijos del trabajo no menos de cada tres horas, por un tiempo no menor de media hora.

7. La instalación en todas las fábricas, talleres y demás empresas donde trabajen mujeres, de guarderías para niños de pecho y de corta edad y de salas de lactancia; la liberación de las mujeres que amamantan del trabajo no menos de cada tres horas, por un tiempo no menor de media hora; la concesión de subsidios a las madres lactantes y la reducción de su jornada de trabajo a 6 horas.

8. El seguro estatal de los obreros en caso de vejez y de pérdida total o parcial de la capacidad de trabajo, a cargo de un fondo especial constituido mediante un impuesto especial a los capitalistas.

8. El pleno seguro social de los obreros:
a) para todos los tipos de trabajo asalariado;
b) para todos los tipos de pérdida de capacidad laboral, a saber: por enfermedad, lesión, invalidez, vejez, enfermedades profesionales, maternidad, viudez y orfandad, así como desempleo, etc.;
c) pleno autogobierno de los asegurados en todas las instituciones de seguro;
d) pago de los gastos del seguro a cargo de los capitalistas;
e) asistencia médica y farmacéutica gratuita, con entrega de la sanidad en manos de cajas de enfermedad autogestionadas, elegidas por los obreros.

9. La prohibición del pago del salario en mercancías; el establecimiento de un plazo semanal de pago en dinero para todos los contratos de trabajo sin excepción y el pago del salario a los obreros durante la jornada de trabajo.

10. La prohibición a los empresarios de efectuar descuentos en dinero sobre el salario, sea cual fuere el motivo y el destino de los mismos (multas, descuentos por defectos de calidad, etc.).

11. El nombramiento de un número suficiente de inspectores fabriles en todas las ramas de la economía nacional y la extensión de la supervisión de la inspección fabril a todas las empresas que empleen trabajo asalariado, sin excluir las del Estado (el trabajo del servicio doméstico entra también en la esfera de esta supervisión); el nombramiento de inspectoras en aquellas ramas en que se emplee trabajo femenino; la participación de representantes elegidos por los obreros y pagados por el Estado en la supervisión del cumplimiento de las leyes fabriles, así como en la elaboración de las tarifas, la recepción y el control de calidad del material y de los resultados del trabajo.

9. La creación de una inspección del trabajo elegida por las organizaciones obreras y su extensión a todos los tipos de empresas que empleen trabajo asalariado, sin excluir el servicio doméstico; la introducción de la institución de inspectoras en aquellas ramas en que se emplee trabajo femenino.

12. La supervisión por los órganos de autogobierno local, con participación de representantes elegidos por los obreros, de las condiciones sanitarias de las viviendas asignadas a los obreros por los empresarios, así como del reglamento interno de dichas viviendas y de las condiciones de su arriendo, —con el fin de proteger a los obreros asalariados de la injerencia de los empresarios en su vida y actividad como personas privadas y ciudadanos.

13. La creación de una supervisión sanitaria correctamente organizada en todas las empresas que empleen trabajo asalariado, con plena independencia de toda la organización médico-sanitaria respecto de los empresarios; asistencia médica gratuita para los obreros a cargo de los empresarios, con conservación del salario durante la enfermedad.

14. El establecimiento de la responsabilidad penal de los empleadores por la violación de las leyes de protección del trabajo.

10. La promulgación de una legislación sanitaria para mejorar las condiciones higiénicas del trabajo y proteger la vida y la salud de los obreros en todas las empresas que empleen trabajo asalariado, con entrega de los asuntos sanitarios en manos de una inspección sanitaria elegida por las organizaciones obreras.

11. La promulgación de una legislación sobre la vivienda y la creación —para la supervisión de las condiciones sanitarias de las viviendas— de inspecciones de vivienda elegidas por las organizaciones obreras. Sin embargo, sólo la abolición de la propiedad privada sobre la tierra y la construcción de viviendas baratas e higiénicas pueden resolver la cuestión de la vivienda.

12. La institución de tribunales industriales en todas las ramas de la economía nacional.

15. La institución de tribunales industriales en todas las ramas de la economía nacional, compuestos por igual número de representantes de las organizaciones obreras y empresariales.

16. La obligación para los órganos de autogobierno local de crear oficinas de mediación para la contratación de obreros locales y foráneos (bolsas de trabajo) en todas las ramas de la producción, con participación en su administración de representantes de los obreros y de los empresarios.

13. Para la correcta organización de la búsqueda de trabajo para los desempleados, se crean bolsas de trabajo. Las bolsas de trabajo deben ser organizaciones proletarias de clase (de ningún modo paritarias), deben estar en estrecha vinculación con los sindicatos y otras organizaciones obreras y recibir sus recursos de los autogobiernos públicos[10].

Con el fin de eliminar los restos del régimen de servidumbre, que pesan como una pesada carga directamente sobre los campesinos, y en interés del libre desarrollo de la lucha de clases en el campo, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia exige:

1. La abolición de todas las restricciones estamentales a la persona y a la propiedad de los campesinos.

2. La abolición de todos los pagos y obligaciones vinculados a la separación estamental de los campesinos, y la anulación de las obligaciones de deuda de carácter esclavizador.

3. La confiscación de las tierras eclesiásticas, monacales, de la familia imperial y del gabinete, y su transferencia (así como la de las tierras fiscales) a los grandes órganos de autogobierno local que unan los distritos urbanos y rurales; las tierras necesarias para el fondo de reasentamiento, así como los bosques y las aguas de importancia estatal general, se transfieren a la posesión del Estado democrático.

4. La confiscación de las tierras de propiedad privada, excepto la pequeña propiedad territorial, y su transferencia a disposición de los grandes órganos de autogobierno local elegidos sobre bases democráticas; el tamaño mínimo de las parcelas de tierra sujetas a confiscación será determinado por los grandes órganos de autogobierno local.

Apoyando las acciones revolucionarias del campesinado hasta la confiscación de las tierras de los terratenientes, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, siempre e invariablemente, se opondrá a toda tentativa de frenar la marcha del desarrollo económico. Esforzándose, en caso de un desarrollo victorioso de la revolución, por transferir las tierras confiscadas a la posesión de las instituciones democráticas de autogobierno local, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, en caso de condiciones desfavorables para ello, se pronunciará por el reparto entre los campesinos de aquellas tierras de los terratenientes en las que de hecho se lleva una pequeña economía, o que constituyen predios necesarios para su redondeo.

1. Lucha con todas sus fuerzas por la inmediata y completa confiscación de todas las tierras de los terratenientes en Rusia (así como de las tierras de la familia imperial, eclesiásticas, etc., etc.).

2. Se pronuncia por el traspaso inmediato de todas las tierras a manos del campesinado, organizado en los Soviets de diputados campesinos o en otros órganos de autogobierno local realmente elegidos de manera plenamente democrática y plenamente independientes de los terratenientes y funcionarios.

3. Exige la nacionalización de todas las tierras en el Estado; significando la transferencia del derecho de propiedad sobre todas las tierras a manos del Estado, la nacionalización transfiere el derecho de disposición de la tierra a manos de las instituciones democráticas locales.

4. Apoya la iniciativa de aquellos comités campesinos que en varias localidades de Rusia entregan el inventario vivo y muerto de los terratenientes a manos del campesinado organizado en esos comités, para su utilización regulada socialmente en el cultivo de todas las tierras.

5. Aconseja a los proletarios y semiproletarios del campo que procuren la formación, a partir de cada hacienda de los terratenientes, de una granja modelo suficientemente grande, que sea gestionada a cuenta de la sociedad por los Soviets de diputados de los obreros agrícolas, bajo la dirección de agrónomos y con la aplicación de los mejores medios técnicos.

En todos los casos y en cualquier situación de las transformaciones democrático-agrarias, el partido se plantea como tarea esforzarse incesantemente por la organización clasista independiente del proletariado rural, esclarecer ante él la oposición irreconciliable de sus intereses con los intereses de la burguesía campesina, prevenirlo contra la seducción del sistema de la pequeña economía, que bajo la existencia de la producción mercantil nunca estará en condiciones de eliminar la miseria de las masas, y, por último, señalar la necesidad de la revolución socialista integral como el único medio para eliminar toda miseria y toda explotación.

Esforzándose por alcanzar sus objetivos inmediatos, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia apoya todo movimiento de oposición y revolucionario dirigido contra el orden social y político existente en Rusia, al tiempo que rechaza de manera decidida todos aquellos proyectos reformistas que estén vinculados a cualquier ampliación o consolidación de la tutela policíaco-burocrática sobre las clases trabajadoras.

Por su parte, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia está firmemente convencido de que la realización plena, consecuente y duradera de las transformaciones políticas y sociales señaladas sólo es alcanzable mediante el derrocamiento de la autocracia y la convocatoria de una Asamblea Constituyente, libremente elegida por todo el pueblo.