La lista de candidatos publicada por el Comité Central está elaborada de un modo inadmisible y exige la más enérgica protesta. Pues en una Asamblea Constituyente campesina es necesario que haya cuatro o cinco veces más obreros, únicos capaces de establecer un vínculo cercano y estrecho con los diputados campesinos. Es también absolutamente inadmisible el número desproporcionado de candidatos de personas poco probadas, que se han adherido a nuestro partido hace muy poco (como Larin). Al llenar la lista con tales candidatos, que deberían primero trabajar durante meses y meses en el partido, el CC abre de par en par las puertas al arribismo, a la caza de puestos en la Asamblea Constituyente. Es necesaria una revisión y rectificación urgente de la lista.

Por supuesto, de entre los miembros de la Interdistrital{111}, muy poco probados en el trabajo proletario en la línea de nuestro partido, nadie objetaría una candidatura como, por ejemplo, la de Trotsky, ya que, en primer lugar, Trotsky, nada más llegar, adoptó la posición de internacionalista; en segundo lugar, luchó entre los interdistritales por la fusión; en tercer lugar, en las duras jornadas de julio estuvo a la altura de la tarea y se mostró un partidario abnegado del partido del proletariado revolucionario. Está claro que no se puede decir lo mismo de una multitud de miembros del partido de ayer incluidos en la lista.

Es particularmente escandalosa la inclusión de Larin (y además por delante de Petrovski, Krylenko y otros...). Larin ya durante la guerra ayudó a los chovinistas, habló en su nombre en el congreso sueco, ayudó a imprimir mentiras contra los obreros de Petersburgo y su boicot a los comités de la industria de guerra. Larin ni una sola vez durante la guerra se declaró, antes de la revolución, luchador por el internacionalismo. Larin, al llegar a Rusia, ayudó durante mucho tiempo a los mencheviques e incluso se manifestó en la prensa con ataques indecentes, al estilo de Aleksinski, contra nuestro partido. Larin es conocido por sus «saltos»: recuérdese su folleto sobre el congreso obrero y la fusión con los eseristas.

Por supuesto, no habría que recordar esto si Larin hubiera entrado en nuestro partido con el deseo de corregirse. Pero hacerle pasar a la Asamblea Constituyente una o dos semanas después de su ingreso en el partido significa, de hecho, convertir a nuestro partido en el mismo asqueroso establo de arribistas que la mayoría de los partidos europeos[25].

El trabajo serio dentro de la Asamblea Constituyente será el acercamiento a los campesinos, cercano, estrecho, íntimo. Para esto sólo sirven los obreros, cercanos por su vida a los campesinos. Atiborrar la Asamblea Constituyente de oradores y literatos significa ir por el trillado camino del oportunismo y el chovinismo. Esto es indigno de la «III Internacional».

Escrito entre el 29 de septiembre y el 4 de octubre (12 y 17 de octubre) de 1917.

Publicado parcialmente en 1921 en las Obras de N. Lenin (V. Uliánov), tomo XIV, parte II.

Se publica por primera vez íntegramente, según copia mecanografiada.