¡Queridos camaradas escritores de «Nueva Vida»! Están ustedes descontentos con nuestra crítica, calificándola de airada. Procuraremos ser suaves y amables.

Empecemos por dos de las cuestiones planteadas por ustedes.

¿Es posible hablar seriamente de control de la producción, por no decir ya de regulación, sin romper con la «inviolabilidad del secreto comercial»?

Nosotros afirmábamos que a esta cuestión «práctica» «Nueva Vida» no daba respuesta. «Nueva Vida» objeta que «encontraremos» respuesta a esta cuestión «incluso» en «Rabóchaya Gazeta».

¡No la encontramos, queridos camaradas! Y ustedes nunca la encontrarán. Busquen mejor… no la encontrarán.

«Nueva Vida», discúlpenme, pecaba precisamente en que declamaba sobre el «control», pero no planteaba de manera práctica la cuestión práctica de la inviolabilidad del secreto comercial.

Segunda cuestión: ¿se puede mezclar la implantación inmediata del socialismo (contra lo cual discutía «Nueva Vida» y que nosotros no proponíamos) con la toma inmediata bajo control práctico de los bancos y los sindicatos? Cuando respondimos a esta cuestión señalando que no pretendemos ni expropiar, ni regular, ni controlar la pequeña economía, «Nueva Vida» objetó: «valiosa confesión», «es lícita», pero ha sido hecha «de manera demasiado precipitada».

¡Por favor, queridos camaradas!, ¿qué «precipitación» hay aquí? No es más que un breve resumen de una larga y detallada resolución de nuestra conferencia. ¿O es que no se han interesado por leer esa resolución?

Es útil polemizar sobre el fondo. Es perjudicial zafarse de tal polémica con equívocos.

«Pravda» nº 76, 21 (8) de junio de 1917.

Se publica según el texto del periódico «Pravda».