«Rabóchaya Gazeta», órgano de los mencheviques-ministerialistas, intenta pincharnos con el hecho de que la Ojrana arrestó en 1911 al bolchevique conciliador Rýkov para dar «libertad» de acción a los bolcheviques de nuestro partido «en vísperas de las elecciones a la IV Duma» (esto lo destaca especialmente «Rabóchaya Gazeta»).

¿Qué demuestra este hecho? Que la Ojrana despejaba el terreno para hacer entrar en la Duma a Malinovski, que resultó ser un provocador. Es natural que la Ojrana se preocupara por sus provocadores.

¿Constituye esto un reproche para nuestro partido? No, del mismo modo que las personas honestas no reprochan a Chernov y Cía. la errónea absolución de Azef, no reprochan a Iónov (bundista, colega de «Rabóchaya Gazeta») y Cía. la absolución, en 1910, en nombre del Comité Central unificado, del provocador Zhitomirski («Ottsov»), ni a aquellos mencheviques que durante cierto tiempo intentaron defender en 1904 al provocador Dobroskokov, ni a aquellos kadetes entre los cuales también hubo provocadores ahora desenmascarados.

Los errores en no reconocer a los provocadores los han cometido todos los partidos sin excepción. Es un hecho. Y si «Rabóchaya Gazeta», bloqueando con el ministro Chernov, no recuerda sus viejos errores, sino que habla sólo de los errores de sus actuales adversarios, es un proceder manifiestamente deshonesto, manifiestamente sinvergüenza.

El golpe que «Rabóchaya Gazeta» intentaba asestarnos cae sobre ella misma: jamás «Rabóchaya Gazeta» se atreverá a reconocer en voz alta, ante todos, su honesto silencio acerca de Azef y sus «gritos» fraccionalmente interesados sobre un provocador del mismo tipo, Malinovski.

«Pravda» № 68, 10 de junio (28 de mayo) de 1917.

Se imprime según el texto del periódico «Pravda».