Toda clase de tontos nos reprochaban que «nos apresurábamos» con la entrega de todo el poder estatal a los Soviets de diputados de soldados, obreros y campesinos, que «más moderado y prudente» sería esperar decorosamente a la «decorosa» Asamblea Constituyente.

Ahora incluso los más tontos de estos tontos pequeñoburgueses pueden ver que la vida no espera, que no somos nosotros los que «nos apresuramos», sino que es la devastación la que se apresura.

La cobardía pequeñoburguesa, encarnada en los partidos eserista y menchevique, ha decidido: ¡dejemos por ahora los asuntos en manos de los capitalistas, a ver si la devastación «espera» a la Asamblea Constituyente!

Los hechos a diario muestran que la devastación quizás no esperará a la Asamblea Constituyente, que la catástrofe estallará antes.

Tomemos al menos los hechos publicados hoy. La sección económica del Comité Ejecutivo del Soviet de diputados de soldados y obreros de Petrogrado ha resuelto «poner en conocimiento del Gobierno Provisional» que «la industria metalúrgica de la región de Moscú (15 provincias) se encuentra en un estado de aguda crisis», que «la administración de la fábrica Guzhón está desorganizando manifiestamente la producción, conduce conscientemente a la paralización de la empresa», y que por lo tanto «el poder estatal» (que los eseristas y mencheviques han dejado precisamente en manos del partido de los Guzhón, del partido de los capitalistas contrarrevolucionarios lockoutistas) «debe tomar la dirección de la fábrica en sus manos… y proporcionar capital circulante».

Se requiere urgentemente capital circulante por un monto de hasta 5 millones de rublos.

La conferencia (de la sección económica y de la delegación de la sección de abastecimiento del Soviet de diputados obreros de Moscú) «llama la atención del Gobierno Provisional» (¡pobre, inocente, infantilmente ignorante Gobierno Provisional! ¡No lo sabía! ¡No tiene culpa! Lo sabrá, lo persuadirán, lo convencerán los Dan y Cherevanin, los Avksentiev y Chernov) «sobre el hecho de que la conferencia fabril de Moscú y la oficina provisional del comité de abastecimiento de la región de Moscú ya han tenido que impedir la paralización de la fábrica de locomotoras de Kolomna, así como de las fábricas Sormovo y Briansk en Bezhetsk[22]. A pesar de ello, la fábrica Sormovo ahora no funciona debido a una huelga de obreros, y cada día pueden paralizarse las demás fábricas…».

La catástrofe no espera. Avanza con rapidez aterradora. Acerca de la región del Donéts, A. Sandomirski, indudablemente muy informado sobre los hechos, escribe hoy en «Nóvaya Zhizn»:

«Un círculo vicioso: falta de carbón, falta de metal, falta de locomotoras y material rodante, paralización de la producción: todo se amplía. Y mientras tanto, el carbón arde, en las fábricas se acumula metal, cuando allí donde se necesita no se puede obtener».

El gobierno, apoyado por eseristas y mencheviques, obstaculiza directamente la lucha contra la devastación: A. Sandomirski informa como hecho que Palchinski, viceministro de Comercio, de hecho colega de Tsereteli y Chernov, a raíz de una queja de los industriales, ¡prohibió! (!!) las comisiones de control «arbitrarias» (!!) en respuesta a la encuesta del comité del Donéts sobre la cantidad de metal.

Piensen nada más qué manicomio resulta: el país se hunde, el pueblo está en vísperas del hambre y la ruina, falta carbón y hierro, aunque se puede extraer, y el comité del Donéts, a través de los Soviets de diputados de soldados y obreros, realiza una encuesta sobre la cantidad de metal, es decir, busca hierro para el pueblo. Pero el servidor de los industriales, el servidor de los capitalistas, el ministro Palchinski, junto con Tsereteli y Chernov, prohíbe la encuesta. Y la crisis sigue creciendo, la catástrofe se aproxima aún más.

¿De dónde y cómo saldrá el dinero? ¿No está claro que es fácil «exigir» 5 millones por fábrica, pero hay que comprender que para todas las fábricas se necesitará mucho más?

¿No está claro que sin esa medida que exigimos y predicamos desde comienzos de abril, sin la fusión de todos los bancos en uno solo y sin control sobre él, sin la abolición del secreto comercial, es imposible conseguir dinero?

Los Guzhón y demás capitalistas, con la ayuda de los Palchinski, conducen «conscientemente» (esta palabra pertenece a la sección económica) a la paralización de las empresas. El gobierno está de su lado. Tsereteli y Chernov son simples adornos o simples peones.

¿No es ya hora de comprender, señores, que los partidos eserista y menchevique, como partidos, responderán ante el pueblo por la catástrofe?

«Pravda» núm. 95, 13 de julio (30 de junio) de 1917.

Se imprime según el texto del periódico «Pravda»