«Dien» escribe hoy acerca de la resolución del Comité Central del 20 de abril, que habla de la necesidad del paso del poder al proletariado revolucionario con el apoyo de la mayoría del pueblo:

«Muy sencillo, pero en tal caso, ¿a qué esperar? En lugar de resoluciones, vengan y tomen el poder».

¡He aquí un ejemplo típico de los procedimientos habituales de la prensa burguesa! La gente finge no comprender la cosa más clara y se asegura —sobre el papel— una victoria fácil. Quien dice: «tomen el poder», puede, tras pensarlo un poco, deducir que el intento de tomar el poder sería una aventura o blanquismo (Pravda, de forma particular, especial, precisa, clara e inequívoca, previno contra esto) mientras no exista el apoyo de la mayoría del pueblo.

En Rusia existe hoy una libertad tal que la voluntad de la mayoría puede determinarse por la composición de los Soviets de diputados obreros y soldados; por consiguiente, para marchar hacia el poder seriamente, no al modo blanquista, el partido proletario debe luchar por su influencia dentro de los Soviets.

Todo esto ha sido dicho, repetido y masticado por Pravda, y sólo la insensatez o la mala voluntad pueden «no comprenderlo». Que juzgue el lector por sí mismo a cuál de estas dos categorías poco honrosas pertenece «Rabóchaya Gazeta», que califica la «propuesta» (al Soviet) de «tomar el poder en sus manos» de «instigación irresponsable», «demagogia, desprovista de todo sentido de responsabilidad política, que con el corazón ligero llama a la democracia a la lucha civil, a la guerra, excitando a los obreros y soldados ya no sólo contra el gobierno, sino también contra el propio Soviet», etc.

¿Cabe imaginar mayor confusión y un echar la culpa al que no la tiene en torno a la cuestión de la demagogia?

El ministro-presidente Lvov, según el informe de la edición vespertina de «Birzhevye Védomosti»{141} del 21 de abril, dijo literalmente lo siguiente:

«Hasta ahora, el Gobierno Provisional ha contado con el apoyo invariable del órgano dirigente del Soviet de Diputados Obreros y Soldados. En las dos últimas semanas, estas relaciones han cambiado. El Gobierno Provisional ha sido puesto bajo sospecha. En tales condiciones, no tiene ninguna posibilidad de gobernar el Estado, ya que en una atmósfera de desconfianza y descontento es difícil hacer algo. En tales condiciones, lo mejor sería que el Gobierno Provisional se retirara. Es demasiado consciente de la responsabilidad que recae sobre él ante la patria y, en aras de su bien, está dispuesto a dimitir ahora mismo, si fuera necesario».

¿Acaso no está claro esto? ¿Acaso se puede no comprender por qué nuestro Comité Central, después de semejante discurso, proponía sondear a la población?

¿A qué vienen la «guerra civil», la «instigación», la «demagogia» y otras palabras terribles, si el ministro-presidente declara su disposición a «dimitir»??? si reconoce al Soviet de Diputados Obreros y Soldados como «órgano dirigente»???

Una de dos: o «Rabóchaya Gazeta» supone que Lvov, con tales o parecidas declaraciones, engaña al pueblo —entonces debería llamar no a la confianza y al apoyo, sino a la desconfianza y a la negativa de apoyo—. O bien «Rabóchaya Gazeta» supone que Lvov está realmente «dispuesto a irse», —entonces, ¿a qué viene el clamor sobre la guerra civil?

Si «Rabóchaya Gazeta» comprende correctamente la situación, comprende que los capitalistas, con gritos sobre la guerra civil, encubren su deseo de frustrar por la violencia la voluntad de la mayoría, entonces, ¿a qué vienen todos los gritos de este periódico?

Lvov tiene derecho a proponer al Soviet que apruebe y acepte su política, la de Lvov. Nuestro partido tiene derecho a proponer al Soviet que apruebe y acepte nuestra política proletaria. Hablar de «instigación», etc., significa poner de manifiesto una total incomprensión del asunto o rebajarse precisamente a la demagogia más baja. Tenemos derecho a luchar y lucharemos por la influencia y por la mayoría en el Soviet y en los Soviets. Y repetimos:

«Sólo entonces estaremos por el paso del poder a manos de los proletarios y semiproletarios, cuando los Soviets de diputados obreros y soldados se pongan del lado de nuestra política y quieran tomar este poder en sus manos»[52].

Escrito el 22 de abril (5 de mayo) de 1917.

Publicado el 6 de mayo (23 de abril) de 1917 en el periódico «Pravda» n.º 39.

Se publica según el texto del periódico.