La conferencia terminó en nada. Los señores capitalistas consideraron inaceptables todas las reivindicaciones de los obreros. La delegación obrera que había participado en la conferencia leyó una declaración en la que manifestaba que declinaba toda responsabilidad por las posibles complicaciones.

Esto está más claro que el agua. La crisis no ha sido eliminada en absoluto. Los empresarios no han sido refrenados en absoluto.

Resultaría cómico, si no fuera tan triste, leer que se ha decidido nombrar otra comisión integrada por representantes del gobierno y representantes de las partes (¡!), y que los empresarios han solicitado ya aumentos de precios, ¡¡ahora mismo!!

Para que los lectores puedan imaginarse de modo más claro hasta qué grado llega la burla de que el pueblo es objeto por parte de los señores capitalistas, citemos algunos fragmentos de un periódico ministerial (es decir, perteneciente a un partido que tiene representantes suyos en el ministerio):

«La delegación de obreros (de la industria minera del sur) que llegó informó al departamento económico adjunto al Comité Ejecutivo del Soviet de diputados obreros y soldados sobre la situación real de los asuntos, y valiéndonos de esa información podemos comunicar que las cifras que ofreció, de palabra de los industriales, N. N. Kutler, no merecen ninguna confianza.

…Los industriales hulleros obtenían enormes ganancias antes de la revolución y, a pesar de esto, en vísperas de la revolución regateaban con el viejo gobierno el aumento del precio de requisición del carbón. Los industriales hulleros pedían que se les añadieran 5 kopeks, teniendo en cuenta los 3 kopeks conseguidos que el viejo gobierno accedía a darles. Del Gobierno revolucionario provisional consiguieron ya en los primeros días de la revolución obtener de golpe 8 kopeks, haciendo extensivo este aumento también a los viejos suministros a los ferrocarriles y a las requisiciones a partir del mes de enero, y luego lograron obtener otros 3 kopeks, en total 11 kopeks.

El precio de requisición antes de la revolución era de 18 kopeks, ahora es de 29 kopeks. Los contratos con el gobierno se concertaban antes a razón de unos 22 kopeks por pood, mas ahora se conciertan de 33 a 34 kopeks y más…».

¿Acaso no es esto una inaudita burla de los capitalistas sobre el pueblo?

Con motivo de la revolución, el gobierno de los capitalistas, autodenominándose “revolucionario” y engañando al pueblo sencillo con este “glorioso” apodo, otorga a los capitalistas ¡más y más aumentos! ¡Les mete en el bolsillo nuevos y nuevos millones!

El país se halla al borde de la ruina; los 10 capitalistas, miembros del Gobierno Provisional, solapan a los empresarios que expolían el país, expolían al pueblo, aumentando las ya de por sí desmesuradas ganancias del capital.

«El Ministerio de Comercio e Industria se halla prisionero del congreso de industriales mineros del Sur de Rusia y, ante la catástrofe a que marcha la industria del Sur, no solo no toma ninguna medida para prevenirla, sino que sistemáticamente se subordina en sus acciones a la presión de los industriales del Sur».

Así escribía el mismo periódico ministerial, órgano de los mencheviques, «Rabóchaya Gazeta» [Gaceta Obrera], del 14 de mayo de 1917, más de una semana después de la formación del ministerio de coalición.

Y desde entonces no ha cambiado absolutamente nada.

Y eso que el periódico ministerial se vio obligado a reconocer hechos aún peores. ¡Escuchad, escuchad:

«…Los industriales llevan a cabo una huelga de brazos caídos. Se abstienen adrede de adoptar medidas. Hay que buscar una bomba: no la buscan; se necesitan rejillas para las lámparas: no se las adquiere. Los industriales no quieren que aumente la producción. Al mismo tiempo no quieren gastar dinero en las necesarias reparaciones, en la reposición del equipo desgastado de las empresas. Las máquinas han envejecido y dentro de poco no se podrá trabajar con ellas. Con frecuencia, cuando a los obreros se les responde que esto o lo otro es imposible de adquirir, ellos mismos se ponen en camino para comprar los útiles necesarios… y los encuentran. Los empresarios no toman ninguna medida para dar salida a los productos elaborados, al carbón, al hierro de fundición. Decenas y centenares de millones de poods de estos productos yacen sin ser aprovechados mientras el país los necesita terriblemente».

Así escribía el periódico ministerial, el periódico del partido menchevique a que pertenecen Tsereteli y Skóbelev.

¡Pero si esto es ya directamente burlarse los capitalistas del pueblo! Es algo así como una casa de locos: los capitalistas, en contubernio con la parte burguesa del Gobierno Provisional (en el que sesionan mencheviques y socialistas-revolucionarios); los capitalistas obstaculizan la marcha del trabajo, lo estropean, no toman medidas para la salida de los productos sin los cuales el país perece.

Sin carbón se paralizan fábricas y ferrocarriles. Crece el paro obrero. Aumenta la escasez de mercancías. Los campesinos no pueden dar el grano de balde. Avanza ineludiblemente el hambre.

¡Y todo esto lo perpetran los capitalistas, estando en contubernio con el gobierno!!

¡Y todo esto lo toleran los populistas, los socialistas-revolucionarios y los mencheviques!! Ellos se zafan con palabras; ya el 14 de mayo escribían sobre estos crímenes de los capitalistas. Hoy estamos a 31 de mayo. Han pasado más de dos semanas. Todo sigue igual que antes. El hambre se acerca cada vez más.

Y para encubrir los crímenes de los capitalistas, para distraer la atención del pueblo, todos los periódicos de los capitalistas: «Riech» [La Palabra], «Dien» [El Día], «Nóvoie Vriemia» [Tiempo Nuevo], «Rússkaya Volia» [Voluntad Rusa], «Birzhevka» [La Hoja de la Bolsa], «Yedinstvo» [Unidad], vierten a diario y con todas sus fuerzas inmundicias de mentiras y calumnias sobre los “bolcheviques”… ¡¡Los bolcheviques son los culpables de que los industriales hulleros se hayan confabulado con el gobierno, saboteen y paralicen la producción!!

Sí, esto parecería un manicomio si la teoría de la lucha de clases, si la experiencia mundial de la lucha de clases, no nos dijeran: por defender sus ganancias, los capitalistas y su gobierno (apoyado por los mencheviques) no se detienen ante el crimen.

¿Hasta cuándo continuará esto? ¿Acaso es necesario que la catástrofe haya estallado ya en todas partes, que la gente empiece a morir de hambre por cientos y por miles?

«Pravda» n.º 69, 13 de junio (31 de mayo) de 1917.

Se publica según el texto del periódico «Pravda».