Ayer, 5 de mayo, en dos grandes periódicos matutinos, «Delo Naroda» y «Rech», apareció en primera plana un anuncio, repetido por la tarde en el periódico vespertino de Guchkov y Suvorin, «Vechernee Vremia», y que merece gran atención.

Este anuncio informa sobre la creación en Petrogrado, «por acuerdo del Soviet de Diputados Obreros y Soldados con la Unión de Ingenieros y con la autorización del Gobierno Provisional», de un «Comité Central para la restauración y el mantenimiento del curso normal de los trabajos en las empresas industriales».

«El Comité Central — leemos en el anuncio— se propone como tareas principales la elaboración y coordinación de todas las medidas para la restauración y el mantenimiento del curso normal de los trabajos en las empresas industriales y la organización, sobre todas las empresas industriales, de un control social permanente y activo».

Las dos últimas palabras están subrayadas en el anuncio.

Recuerdan las comisiones senatoriales y otras comisiones burocráticas de los «buenos viejos tiempos» zaristas. En cuanto algún canalla de entre los ministros zaristas, gobernadores, mariscales de la nobleza, etc., cometía un desfalco, o en cuanto alguna institución que dependía directa o indirectamente del gobierno zarista se cubría de vergüenza ante toda Rusia y ante toda Europa, se procedía acto seguido a «tranquilizar a la opinión pública» nombrando una comisión de «personajes» ilustres e ilustrísimos, encumbrados y encumbradísimos, ricos y riquísimos.

Y esos personajes «tranquilizaban» a la opinión pública siempre con el mayor de los éxitos. Enterraban — invariablemente con funerales de primera clase — todo «control social», y lo hacían con tanta mayor eficacia cuanto más pomposas eran las frases sobre el modo en que nuestro sabio zar tranquilizaba la «conciencia pública»…

Así fue, así será — dan ganas de decir cuando se lee el rimbombante anuncio sobre el nuevo Comité Central.

Los señores capitalistas se han lanzado al ataque. En los círculos obreros crece la conciencia de la necesidad del control proletario sobre las fábricas y los sindicatos. Y a los «geniales» magnates del mundo de los negocios, procedentes de los círculos ministeriales y paraministeriales, se les ha ocurrido una «genial» idea: lancemos una ofensiva. Arrastremos a remolque al Soviet de Diputados Obreros y Soldados — esto no es difícil de lograr mientras en él predominen los narodnikis y los mencheviques. Organicemos un «control social»: eso parecerá tan importante, tan estatalmente sabio, tan ministerial, tan sólido... y enterrará todo control real y todo control proletario de manera tan segura, tan silenciosa... ¡Una idea genial! ¡Una completa «tranquilización» de la «conciencia pública»!

— ¿Cómo formar el nuevo «Comité Central»?

¡Oh!, por supuesto, democráticamente. Pues todos nosotros somos «demócratas revolucionarios». Si alguien cree que la democracia exige enviar veinte representantes de 200 000 obreros y un representante de 10 000 ingenieros, capitalistas, etc., eso sería, naturalmente, un error «anarquista». No, el verdadero democratismo consiste en imitar la forma en que la «democracia revolucionaria» formó su «nuevo» gobierno: que a los obreros y campesinos los «representen» 6 mencheviques y narodnikis, y a los terratenientes y capitalistas, 8 kadetes y octubristas: ¿acaso las novísimas investigaciones estadísticas, que están a punto de terminar en el nuevo Ministerio de Trabajo de acuerdo con el viejo Ministerio de Industria, no demuestran que la mayoría de la población de Rusia pertenece al número de los terratenientes y capitalistas?

He aquí, si no le importa, la lista completa de los «representantes» de las instituciones que se han unido en el nuevo Comité Central por acuerdo de la «democracia revolucionaria» con el gobierno:

El Comité Central está compuesto por representantes de:

1) El Comité Ejecutivo del Soviet de Diputados Obreros y Soldados;
2) El Comité Provisional de la Duma Estatal;
3) La Unión Panrusa de los Zemstvos;
4) La Unión Panrusa de Ciudades;
5) La Administración Pública Municipal de Petrogrado;
6) La Unión de Ingenieros;
7) El Soviet de Diputados de Oficiales;
8) El Soviet de los Congresos de Representantes de la Industria y el Comercio;
9) La Sociedad de Industriales y Fabricantes de Petrogrado;
10) El Comité Central de la Industria de Guerra;
11) El Zemgor;
12) El Comité de Ayuda Técnico-Militar;
13) La Sociedad Libre de Economía…

— ¿Todos?
— Todos.

¿Acaso no es suficiente esto para una sólida tranquilización de la conciencia pública?

— Bueno, ¿y si el mismo gran banco o el mismo sindicato de capitalistas está representado cinco o diez veces entre esas diez o doce instituciones a través de sus accionistas?

— ¡Oh, no hay que fijarse en los «detalles», cuando lo esencial del asunto es asegurar un «control social permanente y activo»!

Escrito el 6 (19) de mayo de 1917.

Publicado el 20 (7) de mayo de 1917 en el periódico «Pravda» núm. 51

Se reproduce según el texto del periódico