1.  Todas las tierras de los terratenientes y de propietarios privados, así como las tierras de la corona, de la Iglesia, etc., deben pasar inmediatamente al pueblo sin rescate alguno.

2.  El campesinado debe, de manera organizada, a través de sus Soviets de diputados campesinos, tomar toda la tierra en las localidades inmediatamente para su gestión económica, sin prejuzgar en absoluto el establecimiento definitivo del ordenamiento agrario por la Asamblea Constituyente o por el Soviet de Soviets de toda Rusia, si el pueblo entrega el poder estatal central a dicho Soviet de Soviets.

3.  La propiedad privada sobre la tierra en general debe ser abolida, es decir, el derecho de propiedad sobre toda la tierra debe pertenecer únicamente a todo el pueblo; la disposición de la tierra, sin embargo, debe corresponder a las instituciones democráticas locales.

4.  Los campesinos deben rechazar el consejo de los capitalistas, de los terratenientes y de su Gobierno Provisional sobre el «acuerdo» con los terratenientes en las localidades para establecer de inmediato la disposición de la tierra; la disposición de toda la tierra debe ser determinada por una decisión organizada de la mayoría de los campesinos locales, y no por un acuerdo de la mayoría, es decir, los campesinos, con la minoría, y además una minoría insignificante, es decir, los terratenientes.

5.  Contra el traspaso de todas las tierras de los terratenientes al campesinado sin rescate luchan y lucharán por todos los medios no solo los terratenientes, sino también los capitalistas, que poseen una fuerza muy grande, no solo monetaria, sino también la fuerza de influir sobre las masas aún ignorantes a través de los periódicos, de los muchos funcionarios, empleados, etc., acostumbrados al dominio del capital. Por eso, el traspaso de todas las tierras de los terratenientes al campesinado sin rescate no puede ser ni llevado hasta el final ni consolidado sin destruir en las masas campesinas la confianza en los capitalistas, sin una estrecha alianza del campesinado con los obreros urbanos, sin que todo el poder estatal pase plenamente a manos de los Soviets de diputados obreros, soldados, campesinos y otros. Solo un poder estatal que se encuentra en manos de tales Soviets y que administra el Estado no a través de la policía, no a través de los funcionarios, no a través de un ejército permanente separado del pueblo, sino a través de una milicia armada, general, de todo el pueblo de obreros y campesinos, está en condiciones de asegurar las transformaciones agrarias expuestas más arriba y exigidas por todo el campesinado.

6.  Los obreros agrícolas asalariados y los campesinos más pobres, es decir, aquellos que obtienen sus medios de vida en parte mediante el trabajo asalariado, no teniendo suficiente tierra, ganado, herramientas, deben esforzarse con todas sus fuerzas por organizarse independientemente en Soviets especiales o en grupos especiales dentro de los Soviets generales campesinos, para defender sus intereses contra los campesinos ricos, que inevitablemente tienden a aliarse con los capitalistas y terratenientes.

7.  A consecuencia de la guerra, a Rusia, como a todos los países beligerantes, así como a muchos países neutrales (no beligerantes), le amenazan la ruina, la catástrofe y el hambre debido a la falta de brazos, de carbón, de hierro, etc. Solo el paso de los diputados obreros y campesinos a la supervisión y dirección de toda la producción y distribución de productos puede salvar al país. Por eso es necesario ya ahora preparar acuerdos de los Soviets de diputados campesinos con los Soviets de diputados obreros sobre el intercambio de pan y otros productos rurales por herramientas, calzado, ropa, etc., sin la mediación de los capitalistas y apartándolos de la gestión de las fábricas. Con los mismos fines, hay que alentar el paso del ganado y las herramientas de los terratenientes a manos de los comités campesinos para el uso común de esas herramientas y ese ganado. Asimismo, hay que alentar la organización, en cada gran hacienda de los terratenientes, de una explotación modelo con el cultivo común de la tierra con las mejores herramientas bajo la dirección de agrónomos y según las decisiones de los Soviets de diputados de los obreros agrícolas.

Escrito en mayo, antes del 17 (30) de 1917.

Publicado en mayo de 1917 en una hoja suelta (para los delegados del congreso); en diciembre de 1917, en el folleto: N. Lenin. «Materiales sobre la cuestión agraria». Petersburgo, ed. «Pribói».

Se publica según el manuscrito.