Acerca de la llegada del "socialista" danés Borgbjerg y su propuesta de participar en un congreso de socialistas para apoyar la paz, que los socialistas alemanes de la tendencia de Scheidemann y Plejánov proponen bajo la condición de que Alemania renuncie a la mayor parte de sus anexiones, la conferencia resuelve:

Borgbjerg habla en nombre de tres partidos escandinavos, a saber, el sueco, el danés y el noruego. Para ello, ha recibido mandato de aquel partido sueco al frente del cual se halla Branting, es decir, un socialista que se ha pasado al lado de "su" burguesía, que ha traicionado la unión revolucionaria de los obreros de todos los países. Este partido sueco no puede ser reconocido por nosotros como socialista. Como partido socialista en Suecia consideramos solamente aquel partido de los jóvenes al frente del cual están Höglund, Lindhagen, Ström, Karlsson y otros.

Del mismo modo, aquel partido danés del cual ha recibido mandato Borgbjerg no lo consideramos socialista, pues al frente del mismo se halla Stauning, miembro del ministerio burgués. La entrada de Stauning en el ministerio burgués provocó la protesta y la salida de este partido del grupo del camarada Trier, que declaró que el partido socialista danés se había convertido en un partido burgués.

Borgbjerg, según su propia confesión, actúa de acuerdo con Scheidemann y otros socialistas alemanes que se han pasado al lado del gobierno alemán y de la burguesía alemana.

Por consiguiente, no hay ninguna duda de que Borgbjerg, directa o indirectamente, es en esencia un agente del gobierno imperialista alemán.

En vista de ello, la conferencia considera inadmisible por principio la participación de nuestro partido en una conferencia en la que participen Borgbjerg y Scheidemann, ya que nuestra tarea consiste en unir no a los agentes directos o indirectos de diversos gobiernos imperialistas, sino a los obreros de todos los países que ya durante la guerra luchan revolucionariamente contra sus gobiernos imperialistas.

Sólo la reunión y el acercamiento con tales partidos y grupos son capaces de hacer avanzar realmente la conclusión de la paz.

Advertimos a los obreros que no confíen en la conferencia organizada por Borgbjerg, pues en realidad esa conferencia de supuestos socialistas será una comedia que encubrirá las componendas que, a sus espaldas, realizan los diplomáticos, intercambiando unas anexiones por otras, "cediendo", por ejemplo, Armenia a los capitalistas rusos, "entregando" a Inglaterra las colonias alemanas por ella arrebatadas, a cambio de "conceder" a los capitalistas alemanes, quizás, una parte de las tierras metalíferas lorenesas, que contienen riquezas incalculables de magnífico mineral de hierro, etc.

Los socialistas no pueden, sin traicionar la causa del proletariado, participar ni directa ni indirectamente en este sucio y egoísta trato mercantil entre los capitalistas de distintos países por el reparto del botín por ellos arrebatado.

Al mismo tiempo, la conferencia reconoce que los capitalistas alemanes, incluso por boca de Borgbjerg, no renuncian a todas sus anexiones, sin hablar ya de la retirada inmediata de las tropas de las regiones por ellos ocupadas por la fuerza. Pues las regiones danesas de Alemania, sus regiones polacas, sus partes francesas de Alsacia son exactamente una anexión de los capitalistas alemanes, del mismo modo que Curlandia, Finlandia, Polonia, Ucrania, etc., son una anexión de los zares rusos y de los capitalistas rusos.

En cuanto al restablecimiento de la independencia de Polonia, constituye un engaño tanto por parte de los capitalistas germano-austríacos como por parte del Gobierno Provisional ruso, que habla supuestamente de una "libre" unión militar de Polonia con Rusia. Pues para la determinación real de la voluntad del pueblo de todas las regiones anexionadas es necesaria la retirada de las tropas y una libre consulta a la población. Sólo la aplicación de esta medida a toda Polonia (es decir, no sólo la arrebatada por los rusos, sino también la arrebatada por los alemanes y austríacos) y a toda Armenia, etc., sería un paso para convertir las promesas gubernamentales en realidad.

La conferencia constata además el hecho de que los socialistas ingleses y franceses que se han pasado al lado de sus gobiernos capitalistas se han negado a asistir a la conferencia organizada por Borgbjerg. Este hecho muestra claramente que la burguesía imperialista anglo-francesa, de la cual estos supuestos socialistas son agentes, quiere continuar, quiere prolongar esta guerra imperialista, no deseando siquiera discutir la cuestión de aquellas concesiones que, por mediación de Borgbjerg, se ve obligada a prometer la burguesía imperialista alemana bajo la influencia del creciente agotamiento, el hambre, la desorganización y, principalmente, la inminente revolución obrera en Alemania.

La conferencia resuelve dar a todos estos hechos la más amplia publicidad y, en particular, informar de ellos del modo más esmerado posible a los soldados rusos en el frente; que los soldados rusos sepan que los capitalistas anglo-franceses y, tras ellos, los capitalistas rusos prolongan la guerra, no deseando permitir siquiera una reunión semejante sobre las condiciones de paz.

Que los soldados rusos sepan que ahora bajo la consigna "guerra hasta la victoria" se ocultan las aspiraciones de Inglaterra de consolidar su dominio en Bagdad y en las colonias alemanas de África, las aspiraciones de los capitalistas rusos de saquear y ahogar a Armenia y Persia, etc., las aspiraciones al aplastamiento total de Alemania.

Que los soldados rusos en el frente organicen una votación en cada unidad militar, en cada regimiento, en cada compañía, sobre si quieren tal prolongación de la guerra por los capitalistas o si quieren que, para la más pronta terminación de la guerra, todo el poder en el Estado pase total y exclusivamente a manos de los Soviets de diputados obreros y soldados.

El partido del proletariado de Rusia acudirá a una reunión y establecerá una alianza fraternal sólo con aquellos partidos obreros de otros países que luchan revolucionariamente también en su país por el paso de todo el poder estatal a manos del proletariado.

*Pravda* núm. 41, 9 de mayo (26 de abril) de 1917.

Se imprime según la copia mecanografiada del acta.