La plataforma comunal no puede reducirse en modo alguno, sobre todo en el actual período revolucionario, únicamente a las cuestiones comunales.

Debe contener también una respuesta definida a todas las cuestiones cardinales de la política contemporánea, en particular a las cuestiones de la guerra y de las tareas del proletariado con relación al poder central.

Incluso en las cuestiones comunales propiamente dichas, como las de la milicia, los abastos, la vivienda y los impuestos, no podemos esperar que los partidos pequeñoburgueses consientan en las medidas revolucionarias indispensables para la lucha contra la guerra y sus consecuencias.

Por todas estas razones, es necesario ir a las elecciones sin bloques, bajo la bandera de un programa de principios del partido proletario, explicando al pueblo la diferencia radical entre los tres grupos principales de partidos: 1) los kadetes y los situados a su derecha; 2) los partidos de la pequeña burguesía (populistas) y la parte de los obreros que ha caído bajo la influencia de la burguesía (mencheviques defensistas) y 3) el partido del proletariado revolucionario (los bolcheviques).

Las condiciones técnicas de las elecciones, que se efectúan según el sistema de representación proporcional, hacen que los bloques sean técnicamente superfluos.

Con los mencheviques que de hecho rompan con el defensismo revolucionario y el apoyo al Gobierno Provisional, es deseable apoyar por todos los medios el acercamiento y el conocimiento mutuo sobre la base del trabajo práctico; se autoriza la formación de listas comunes con dichos camaradas, a condición de que exista suficiente solidaridad en lo fundamental. Es necesario elaborar una propuesta concreta de programa municipal, especialmente sobre la cuestión de la milicia proletaria pagada por los capitalistas.