¡Camaradas!

La declaración del Vikzhel, sin duda, no es más que un simple malentendido. ¿Pueden ustedes admitir, aunque sea por un minuto, que las tropas, conscientes de su deber revolucionario, que luchan por los intereses del pueblo, al aproximarse al Cuartel General, se pusieran a destrozar todo y a todos sin presentar exigencias, sin explicar para qué han venido, aunque fuera a los soldados que rodean el Cuartel General? Ustedes comprenden, camaradas, que algo semejante es imposible. El ejército revolucionario, que comprende lo que hace, quiere que aquellos a quienes se dirige sepan lo que se exige de ellos. Al presentar las exigencias se hacía más: se señalaba, se explicaba que la resistencia es resistencia a la voluntad del pueblo, un grave crimen no solo común, sino también un crimen moral contra la libertad, los intereses y las más elevadas aspiraciones del pueblo. El ejército revolucionario jamás efectúa el primer disparo, y actúa con saña únicamente contra los usurpadores y los violentadores del pueblo. Si fuera de otro modo, la palabra revolución habría perdido su sentido. No puedo dejar de señalar que el Vikzhel, al presentar acusaciones no verificadas, declara, al mismo tiempo, su "neutralidad". A esto el Vikzhel no tiene el menor derecho. En los días de la lucha revolucionaria, cuando cada minuto es valioso, cuando el desacuerdo, la neutralidad, da la posibilidad de que tome la palabra el adversario, y cuando se le prestará atención de todos modos, cuando no se apresuran a ayudar al pueblo en su lucha por sus sacratísimos derechos, semejante posición no puedo calificarla de neutralidad de ninguna manera: esto no es neutralidad, un revolucionario lo llamará incitación. *(Aplausos.)* Con semejante posición incitan ustedes a los generales a la insurrección; al no apoyarnos, están ustedes contra el pueblo.

Al general Dujonin lo único que le hace falta es aplazar el armisticio. Al contribuir a ello, ustedes hacen fracasar el armisticio. ¡Piensen qué pesada responsabilidad recae sobre ustedes y cómo los tratará el pueblo!

Más adelante, el camarada Lenin dice que en algunos lugares se sabotea el telégrafo. El gobierno se queda sin información, y los bandos contrarios difunden rumores absurdos. Un ejemplo es el de los batallones polacos que, supuestamente, se alzan contra el gobierno. Sin embargo, los polacos han declarado en repetidas ocasiones que no se inmiscuyen en los asuntos rusos y que en adelante no se inmiscuirán, y además se ha recibido de ellos una declaración de que están a favor del armisticio.