Consideramos que la revolución ha demostrado y puesto de manifiesto cuán importante es que la cuestión de la tierra sea planteada con claridad. El surgimiento de la insurrección armada, de la segunda revolución, la Revolución de Octubre, demuestra con claridad que la tierra debe ser entregada en manos del campesinado. El crimen lo cometió aquel gobierno que ha sido derrocado, y los partidos conciliadores de los mencheviques y los socialistas revolucionarios{12}, que bajo diversos pretextos dilataban la solución de la cuestión agraria, llevando con ello al país a la ruina y a la insurrección campesina. Sus palabras sobre los pogromos y la anarquía en las aldeas suenan a falsedad y cobarde engaño. ¿Dónde y cuándo las medidas razonables han provocado pogromos y anarquía? Si el gobierno hubiera actuado con sensatez y sus medidas hubieran respondido a las necesidades de los campesinos pobres, ¿acaso la masa campesina se habría agitado? Pero todas las medidas del gobierno, aprobadas por los Soviets de Avkséntiev y Dan, iban contra los campesinos y los forzaron a la insurrección.

Habiendo provocado la insurrección, el gobierno se puso a gritar sobre los pogromos y la anarquía que él mismo había causado. Quiso aplastarla con hierro y sangre, pero él mismo fue barrido por la insurrección armada de los soldados, marineros y obreros revolucionarios. El gobierno de la revolución obrera y campesina debe, en primer lugar, resolver la cuestión de la tierra, cuestión que puede calmar y satisfacer a las enormes masas de campesinos pobres. Os leeré los puntos del decreto que debe promulgar vuestro gobierno de los Soviets. En uno de los puntos de este decreto se incluye el mandato a los comités agrarios, redactado sobre la base de 242 mandatos de los Soviets locales de diputados campesinos.

Decreto sobre la tierra

1) La propiedad terrateniente sobre la tierra queda abolida de inmediato y sin indemnización alguna.

2) Las haciendas de los terratenientes, así como todas las tierras de la corona, de los monasterios y de la iglesia, con todo su inventario vivo y muerto, sus edificaciones señoriales y todas sus pertenencias, pasan a disposición de los comités agrarios de volost y de los Soviets de diputados campesinos de distrito hasta la reunión de la Asamblea Constituyente.

3) Cualquier daño causado a los bienes confiscados, que desde este momento pertenecen a todo el pueblo, se declara grave delito, punible por el tribunal revolucionario. Los Soviets de diputados campesinos de distrito adoptarán todas las medidas necesarias para mantener el más estricto orden durante la confiscación de las haciendas de los terratenientes, para determinar el tamaño de las parcelas y cuáles exactamente están sujetas a confiscación, para elaborar un inventario exacto de todos los bienes confiscados y para la más rigurosa protección revolucionaria de toda la economía que pasa al pueblo en la tierra, con todas las construcciones, aperos, ganado, reservas de productos, etc.

4) Para orientar la realización de las grandes transformaciones agrarias, hasta su resolución definitiva por la Asamblea Constituyente, debe servir en todas partes el siguiente mandato campesino, redactado sobre la base de 242 mandatos campesinos locales por la redacción de las «Izvestia del Soviet de Diputados Campesinos de toda Rusia»{13} y publicado en el número 88 de dichas «Izvestia» (Petrogrado, núm. 88, 19 de agosto de 1917).

MANDATO CAMPESINO SOBRE LA TIERRA

«La cuestión de la tierra, en toda su amplitud, solo puede ser resuelta por la Asamblea Constituyente de todo el pueblo.

La solución más justa de la cuestión agraria debe ser la siguiente:

1) El derecho de propiedad privada sobre la tierra queda abolido para siempre; la tierra no puede ser ni vendida, ni comprada, ni cedida en arriendo o en prenda, ni enajenada por ningún otro medio.

Toda la tierra: la estatal, la de la corona, la del gabinete imperial, la de los monasterios, la de la iglesia, la de posesión, la de mayorazgo, la de propiedad privada, la comunal y la campesina, etc., se enajena sin indemnización, se convierte en patrimonio de todo el pueblo y pasa al usufructo de todos los que trabajan en ella.

Para los damnificados por la revolución de la propiedad se reconoce únicamente el derecho a la asistencia social durante el tiempo necesario para adaptarse a las nuevas condiciones de existencia.

2) Todo el subsuelo de la tierra: minerales, petróleo, carbón, sal, etc., así como los bosques y las aguas de importancia estatal general, pasan al usufructo exclusivo del Estado. Todos los pequeños ríos, lagos, bosques, etc., pasan al usufructo de las comunas, con la condición de que sean administrados por los órganos locales de autogobierno.

3) Las parcelas de tierra con explotaciones de alto nivel cultural: huertos, plantaciones, semilleros, viveros, invernaderos, etc., no están sujetas a división, sino que se convierten en explotaciones-modelo y se transfieren al usufructo exclusivo del Estado o de las comunas, según su tamaño e importancia.

La tierra de las haciendas, urbana y rural, con los huertos y jardines domésticos, queda en usufructo de sus actuales propietarios, determinándose por vía legislativa el tamaño de las propias parcelas y la cuantía del impuesto por su usufructo.

4) Las ganaderías caballares, las ganaderías de cría estatales y privadas, las avícolas, etc., se confiscan, se convierten en patrimonio de todo el pueblo y pasan al usufructo exclusivo del Estado o de la comuna, según su tamaño e importancia.

La cuestión de la indemnización está sujeta a consideración de la Asamblea Constituyente.

5) Todo el inventario económico de las tierras confiscadas, vivo y muerto, pasa al usufructo exclusivo del Estado o de la comuna, según su tamaño e importancia, sin indemnización.

La confiscación del inventario no afecta a los campesinos con poca tierra.

6) El derecho al usufructo de la tierra lo adquieren todos los ciudadanos (sin distinción de sexo) del Estado ruso que deseen trabajarla con su propio trabajo, con la ayuda de su familia o en cooperativa, y solo mientras estén en condiciones de trabajarla. El trabajo asalariado no se permite.

En caso de incapacidad accidental de algún miembro de la sociedad rural por un período de hasta 2 años, la sociedad rural está obligada, mientras dure ese período y hasta que se restablezca su capacidad laboral, a prestarle ayuda mediante el cultivo social de la tierra.

Los agricultores que, por vejez o invalidez, hayan perdido para siempre la posibilidad de trabajar personalmente la tierra, pierden el derecho a su usufructo, pero reciben a cambio del Estado una pensión de manutención.

7) El usufructo de la tierra debe ser igualitario, es decir, la tierra se distribuye entre los trabajadores, según las condiciones locales, conforme a la norma de trabajo o de consumo.

Las formas de usufructo de la tierra deben ser completamente libres: de parcela, de granja, comunal, de artel, según se decida en cada aldea y poblado.

8) Toda la tierra, una vez enajenada, ingresa en el fondo agrario de todo el pueblo. De su distribución entre los trabajadores se encargan los autogobiernos locales y centrales, desde las comunas rurales y urbanas sin estamentos, democráticamente organizadas, hasta las instituciones regionales centrales.

El fondo agrario está sujeto a repartos periódicos en función del crecimiento de la población y del aumento de la productividad y del nivel cultural de la agricultura.

Al cambiar los límites de las parcelas, el núcleo original de la parcela debe permanecer inviolable.

La tierra de los miembros que salen de la comuna retorna al fondo agrario, teniendo derecho preferente a recibir las parcelas de los miembros salientes sus parientes más cercanos y las personas designadas por los salientes.

El valor invertido en la tierra en concepto de fertilización y mejoras (mejoras fundamentales), en la medida en que no hayan sido utilizados al devolver la parcela al fondo agrario, debe ser abonado.

Si en determinadas localidades el fondo agrario existente resulta insuficiente para satisfacer a toda la población local, el excedente de población está sujeto a reasentamiento.

La organización del reasentamiento, así como los gastos de reasentamiento y de suministro de inventario, etc., debe asumirlos el Estado.

El reasentamiento se realiza en el siguiente orden: en primer lugar, los campesinos sin tierra que lo deseen; luego, los miembros viciosos de la comuna, los desertores, etc.; y, por último, por sorteo o por acuerdo».

Todo lo contenido en este mandato, como expresión de la voluntad incondicional de la inmensa mayoría de los campesinos conscientes de toda Rusia, se declara ley provisional, que hasta la convocatoria de la Asamblea Constituyente se aplicará de inmediato en lo posible, y en algunas de sus partes con aquella gradualidad necesaria que deberán determinar los Soviets de diputados campesinos de distrito.

5) Las tierras de los campesinos rasos y de los cosacos rasos no se confiscan.

Aquí se alzan voces que dicen que el propio decreto y el mandato han sido redactados por los socialistas revolucionarios. Que así sea. ¿Acaso importa quién lo haya redactado? Pero, como gobierno democrático, no podemos eludir la decisión de las capas populares inferiores, aunque nosotros no estuviéramos de acuerdo con ella. En el fuego de la vida, aplicándolo en la práctica, llevándolo a cabo en los lugares, los propios campesinos comprenderán dónde está la verdad. E incluso si los campesinos fueran más allá con los socialistas revolucionarios y si incluso dieran a este partido la mayoría en la Asamblea Constituyente, también en este caso diremos: que así sea. La vida es la mejor maestra, y ella indicará quién tiene razón; que los campesinos, por un lado, y nosotros, por el otro, resolvamos esta cuestión. La vida nos obligará a acercarnos en la corriente general de la creación revolucionaria, en la elaboración de nuevas formas estatales. Debemos seguir a la vida, debemos otorgar plena libertad de creación a las masas populares. El viejo gobierno, derrocado por la insurrección armada, quiso resolver la cuestión de la tierra con la ayuda de la vieja, insustituible burocracia zarista. Pero en lugar de resolver la cuestión, la burocracia solo luchaba contra los campesinos. Los campesinos han aprendido algo durante los ocho meses de nuestra revolución, ellos mismos quieren resolver todas las cuestiones sobre la tierra. Por eso nos pronunciamos contra toda enmienda a este proyecto de ley, no queremos una excesiva minuciosidad, porque estamos plasmando un decreto, no un programa de acción. Rusia es grande y las condiciones locales en ella son diversas; confiamos en que el propio campesinado sabrá, mejor que nosotros, resolver la cuestión de manera correcta, como debe ser. Si está en nuestro espíritu o en el del programa eserista, esa no es la cuestión. La cuestión es que el campesinado adquiera la firme certeza de que ya no hay terratenientes en las aldeas, que sean los propios campesinos quienes decidan todas las cuestiones, que sean ellos mismos quienes organicen su vida. (Estruendosos aplausos.)