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Después de los debates de ayer, puedo limitarme a breves observaciones. La resolución indica cuál es la salida. La situación no está determinada únicamente por la representación de determinadas clases en el seno del Gobierno Provisional, sino por el hecho de que éste se apoya en el Soviet de Diputados Obreros y Soldados. De aquí no se desprende que debamos someternos a esta pequeña burguesía, sino que debemos formar grupos aparte, no para separarnos de la pequeña burguesía, sino para empujarla hacia adelante. La confiscación de toda la tierra es un movimiento hacia adelante del pueblo revolucionario. La sustitución del ejército permanente por la milicia es un movimiento hacia adelante.

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El camarada Kámenev se pasa a la política de Chjeidze y Steklov. Por supuesto, nadie dirá que el Gobierno Provisional aplaza la convocatoria de la Asamblea Constituyente si no lo decimos nosotros. Todos quieren continuar la guerra. Se trata de organizar la contrarrevolución. El control en tiempos revolucionarios es un engaño. Las elecciones podrían convocarse en tres días. Con la enumeración de los «pecados» proporcionamos datos precisos para la agitación. No hay manera de buscar la verdad en el comité de contacto. Controlar sin poder es imposible. Controlar mediante resoluciones, etc., es un completo disparate. El control es la superación de la ilusión pequeñoburguesa, una nebulosa.