El texto completo de nuestras negociaciones con Dujonin está impreso, y puedo limitarme a unas breves declaraciones. Para nosotros estaba claro que nos enfrentábamos a un adversario de la voluntad popular y a un enemigo de la revolución. Por parte de Dujonin hubo diversas evasivas y estratagemas para dilatar el asunto. Expresaron dudas sobre la autenticidad de nuestro telegrama, y la consulta sobre su autenticidad no se dirigió a Krylenko, sino al general Manikovski. De este modo, los generales robaron al menos un día entero en un asunto tan importante y vital como la cuestión de la paz. Sólo cuando declaramos que nos dirigiríamos a los soldados, apareció en la línea el general Dujonin. Declaramos a Dujonin que le exigíamos entablar inmediatamente negociaciones para el armisticio, y nada más. No conferimos a Dujonin el derecho de concertar el armisticio. No sólo la cuestión de la conclusión del armisticio escapa a la competencia de Dujonin, sino que cada paso suyo en la conducción de las negociaciones sobre el armisticio debía estar bajo el control de los comisarios del pueblo.

La prensa burguesa nos reprocha que, al parecer, proponemos un armisticio por separado, que no tomamos en cuenta los intereses del ejército rumano. Es una absoluta mentira. Nosotros proponemos entablar inmediatamente negociaciones de paz y concertar un armisticio con todos los países sin excepción. Tenemos información de que nuestros radiotelegramas llegan a Europa. Así, nuestro radiotelegrama sobre la victoria sobre Kérenski fue interceptado por la radiotelegrafía austríaca y transmitido. Los alemanes, por su parte, enviaban ondas contrarias para retardarlo. Tenemos la posibilidad de comunicarnos por radiotelegrafía con París, y cuando el tratado de paz esté redactado, podremos informar al pueblo francés de que puede ser firmado y de que del pueblo francés depende concertar un armisticio en dos horas. Veremos qué dice entonces Clemenceau.

Nuestro partido nunca ha declarado que pueda ofrecer una paz inmediata. Dijo que haría una propuesta inmediata de paz y publicaría los tratados secretos. Y esto se ha hecho: la lucha por la paz comienza. Esta lucha será difícil y tenaz. El imperialismo internacional moviliza todas sus fuerzas contra nosotros, pero, por grandes que sean las fuerzas del imperialismo internacional, nuestras perspectivas son muy favorables; en esta lucha revolucionaria por la paz y con la lucha por la paz uniremos la confraternización revolucionaria. La burguesía desearía que se llevara a cabo una componenda de los gobiernos imperialistas contra nosotros.