[16 (3) de diciembre de 1917, entre las 2 y 1/2 y las 6 de la tarde. Petrogrado.]

Los intereses de la unidad y la unión fraternal de los obreros y trabajadores, de las masas explotadas en la lucha por el socialismo, así como el reconocimiento de estos principios por numerosas decisiones de los órganos de la democracia revolucionaria, de los Soviets, y especialmente del 1er* Congreso Panruso de los Soviets, impulsan al Gobierno Socialista de Rusia, el Consejo de Comisarios del Pueblo, a confirmar una vez más

* Véase la nota en la pág. 59. Ed.

el derecho a la autodeterminación de todas las naciones que fueron oprimidas por el zarismo y la burguesía granrusa, incluyendo el derecho de estas naciones a separarse de Rusia.

Por lo tanto, nosotros, el Consejo de Comisarios del Pueblo, reconocemos la República Popular Ucraniana, su derecho a separarse completamente de Rusia o a entrar en un tratado con la República Rusa sobre relaciones federativas y de cualquier otro tipo entre ellas.

Todo lo que concierne a los derechos nacionales y la independencia nacional del pueblo ucraniano es reconocido por nosotros, el Consejo de Comisarios del Pueblo, de inmediato, sin limitaciones e incondicionalmente.

Contra la república burguesa finlandesa, que sigue siendo por ahora burguesa, no hemos dado ni un solo paso en el sentido de limitar los derechos nacionales y la independencia nacional del pueblo finés, y no daremos ningún paso que limite la independencia nacional de ninguna de las naciones que formaban y desean formar parte de la República Rusa.*

Acusamos a la Rada de que, escudándose en frases nacionales, lleva a cabo una política burguesa equívoca, que desde hace tiempo se expresa en el no reconocimiento por parte de la Rada de los Soviets y del poder soviético en Ucrania (entre otras cosas, la Rada se negó a convocar, a petición de los Soviets de Ucrania, un congreso regional de los Soviets Ucranianos de inmediato). Esta política equívoca, que nos priva de la posibilidad de reconocer a la Rada como representante plenipotenciario de las masas trabajadoras y explotadas de la República Ucraniana, ha llevado a la Rada, en los últimos tiempos, a dar pasos que significan la ruptura de toda posibilidad de acuerdo.

Tales pasos fueron, en primer lugar, la desorganización del Frente. La Rada desplaza y retira mediante órdenes unilaterales a las unidades ucranianas del Frente, destruyendo así el frente común único antes de la demarcación, realizable únicamente mediante un acuerdo organizado entre los gobiernos de ambas repúblicas.

En segundo lugar, la Rada ha comenzado a desarmar a las tropas soviéticas [rusas] que se encuentran en Ucrania.

En tercer lugar, la Rada presta apoyo a la conspiración y al levantamiento kadete-kaledinista contra el poder soviético. Refiriéndose, a sabiendas falsamente, a los supuestos derechos autónomos «del Don y del Kubán», encubriendo con ello las acciones contrarrevolucionarias de Kaledin, que van en contra de los intereses y reivindicaciones de la inmensa mayoría de los cosacos trabajadores, la Rada permite el paso de tropas hacia Kaledin¹ por su territorio, negándose a dejar pasar tropas contra Kaledin.

* Véanse las "Tesis fundamentales del manifiesto", punto 4, pág. 60. Ed.

Al emprender este camino de inaudita traición a la revolución, el camino del apoyo a los más acérrimos enemigos tanto de la independencia nacional [de la nación] de los pueblos de Rusia como del poder soviético, enemigos de la masa trabajadora y explotada, los kadetes y los kaledinistas, la Rada nos habría obligado a declararle, sin ninguna vacilación, la guerra, incluso si ya fuera un órgano de la suprema autoridad estatal, independiente y burguesa república ucraniana, plena y formalmente reconocido e indiscutible.

En el momento actual, en vista de todas las circunstancias anteriormente expuestas, el Consejo de Comisarios del Pueblo [se ve obligado] plantea:

¹ A. M. Kaledin — general que a finales de noviembre de 1917, con la ayuda de los «voluntarios» del general Alekséyev, inició la lucha contra los Soviets.