– Permítanme saludar al Congreso en nombre del Consejo de Comisarios del Pueblo y esperar que la organización ferroviaria se conduzca en consonancia con la inmensa mayoría de los obreros y campesinos de Rusia. La Revolución de Octubre, realizada por los obreros, campesinos y soldados, es sin duda socialista. Contra ella se han alzado todas las fuerzas de la burguesía y de las capas altas de los empleados, acostumbrados al viejo orden y que no pueden comprender que esta revolución transformará todo el viejo régimen. Miren con cuánto ruido gritan que el poder soviético no es reconocido por la mayoría de Rusia. Ustedes saben lo que vale ese ruido. Nos bombardean con telegramas diciendo que las tropas marchan sobre Petrogrado contra las conquistas de la Revolución de Octubre. Nosotros los arrojamos a la papelera, sabiendo que no habrá que esperar mucho para refutarlos. Las organizaciones de la cúpula del primer congreso campesino, en la persona de los señores Avkséntiev, decían en nombre de la masa campesina que estaban contra el poder de los usurpadores y violentos{72}. Y nosotros decíamos: «dejen que insulten, ya veremos qué dicen los campesinos cuando empecemos a confiscar las tierras de los terratenientes y a entregárselas a los campesinos». Y, como ven, el Segundo Congreso Campesino dio la victoria al poder soviético. Con el Soviet de diputados campesinos de la segunda convocatoria establecimos un estrecho contacto. Junto a ellos organizamos el poder soviético de obreros, soldados y campesinos. Seguramente encontraremos lo mismo en la masa ferroviaria. Ustedes saben cuán penosa es para el país la desorganización ferroviaria, agravada por el sabotaje de la cúpula de los funcionarios. Ustedes saben que la desorganización ferroviaria hace imposible el intercambio regular entre la ciudad y el campo, tan necesario para regularizar el asunto de los abastos. Y para regularizar las comunicaciones ferroviarias necesitamos vuestra ayuda, camaradas. Solo con esfuerzos comunes lograremos quebrar el desorden y afianzar el poder de los obreros, soldados y campesinos. El poder soviético se sostiene únicamente en el apoyo de las amplias masas trabajadoras. Estamos seguros de que el presente congreso ferroviario consolidará el poder de los Comisarios del Pueblo mediante la creación de una organización que nos ayude en la lucha por la paz y por la tierra. Así pues, camaradas, termino una vez más con palabras de saludo y deseos de una labor fructífera. (Despedido con unánimes aplausos de casi todo el Congreso, el camarada Lenin abandona la sala de sesiones. El Congreso lo elige por aclamación general presidente honorario.)

«Pravda» nº 214, 27 (14) de diciembre de 1917 y «Izvestia del CEC» nº 251, 14 de diciembre de 1917.

Se publica según el texto del periódico «Izvestia del CEC».