La guerra, provocada por la lucha entre los capitalistas por el reparto de su botín de rapiña, ha llevado a una devastación sin precedentes. La especulación criminal y la búsqueda de ganancias, especialmente entre las clases ricas, han agravado aún más esta devastación, llevando a cientos de miles y millones de personas a los tormentos del hambre y el desempleo. La necesidad de medidas extraordinarias para ayudar a los hambrientos y para una lucha implacable contra los especuladores impulsa al gobierno obrero y campesino a establecer, como ley de la República Rusa, las siguientes reglas:

Todos los ciudadanos del Estado deben pertenecer a la sociedad de consumo local (rural, de volost, de poblado o que agrupe una parte determinada de la ciudad, una parte de la calle, etc.).

La agrupación de familias en sociedades de consumo es libre, con la única limitación de que no menos de 2/3 del número de familias de cada sociedad debe pertenecer a las clases no ricas (es decir, obreros, campesinos que no contratan en absoluto trabajadores asalariados, y similares).

Cada sociedad de consumo se encarga, además de la compra y distribución de productos, de la venta de los productos locales. Las direcciones de las sociedades de consumo forman los comités de abastecimiento, y sin certificados escritos del comité de abastecimiento correspondiente no se permite ningún transporte de productos.

Las sociedades de consumo existentes son nacionalizadas, obligándose a incluir en su composición a toda la población de la localidad en cuestión, sin excepción.

Las personas privadas pueden comprar productos no solo en la localidad, sino también en los almacenes centrales, pero no de otra manera que con el registro en los libros de la sociedad de consumo local.

El transporte y la compraventa de productos sin certificados de los comités de abastecimiento se castiga con la confiscación de todos los bienes del culpable, prisión por un plazo no menor de seis meses y trabajos forzados.

Los certificados para el transporte y para la compraventa de productos deben redactarse en dos ejemplares, con la firma de no menos de tres miembros de la dirección del comité de abastecimiento correspondiente y con la obligación de conservar un ejemplar en los archivos de la dirección.

En cada certificado debe indicarse: de qué sociedad de consumo se envía el producto y a cuál debe ser entregado.

Las oficinas de telégrafos transmiten los telegramas de los comités de abastecimiento fuera de turno.

Todos los comités de abastecimiento actúan bajo el control y según las indicaciones de los Sóviets locales de diputados obreros, soldados y campesinos.

A través de su sociedad de consumo, cada persona es libre de adquirir cualquier producto, sin ninguna restricción, excepto las reglas restrictivas que puedan establecerse para la importación de productos del extranjero.

Los productos que se producen para la venta deben entregarse obligatoriamente al comité de abastecimiento local a precios libres, excepto en aquellos casos en que la ley establezca precios fijos. El dinero que corresponda pagar por los productos se anota en la cuenta corriente del propietario en la sucursal local (rural, de volost, urbana, fabril, etc.) del Banco del Pueblo.

Cada Sóviet de diputados obreros, soldados y campesinos está obligado a formar grupos de controladores, revisores e instructores para ayudar a la población en la organización de las sociedades de consumo (comités de abastecimiento) y para verificar su contabilidad, así como toda la gestión de sus asuntos.

La instrucción para los comités de abastecimiento sobre la llevanza de su contabilidad y correspondencia se publicará por separado.