El Segundo Congreso Campesino de toda Rusia se dirige al campesinado de todas las naciones y pueblos de Rusia con un cálido llamamiento a tensar todas las fuerzas de la mente y la voluntad, todo el poder de su número y de su energía para despertar a los que duermen, alentar a los indecisos y pronunciar en voz alta, desde todos los confines del país, desde cada aldea, desde cada barrio de las grandes ciudades, su palabra de peso, su palabra decisiva en el momento actual —quizá el más serio y el más responsable— de la gran revolución rusa.

¡Camaradas campesinos! Nosotros constituimos la aplastante mayoría de la población de nuestro país. Somos la masa principal de los trabajadores y explotados. Somos la masa principal de los luchadores por la satisfacción de las reivindicaciones legítimas y justas de los trabajadores, de las reivindicaciones de la tierra en primer lugar, de los luchadores contra toda opresión y toda explotación tanto por parte de los terratenientes como por parte de los capitalistas.

¡Camaradas campesinos! Somos la masa principal de nuestro ejército, al que le han tocado en suerte, ante todo, los tormentos inhumanos de más de tres años de guerra, maquinada por los zares y los capitalistas; de ese ejército al que le ha tocado también el papel pesado, pero grato y honroso, de luchador de vanguardia —junto con los obreros— por la libertad, por la tierra, por la paz, por la completa liberación de los trabajadores de toda opresión, de toda explotación.

¡Camaradas campesinos! Meditad nuestro llamamiento, nuestro llamamiento dirigido por los diputados campesinos a los campesinos de todas las naciones de Rusia, leed nuestro llamamiento en cada aldea, en cada isba, discutidlo en todas las reuniones, asambleas, instituciones campesinas, sin excepción, adoptad vosotros mismos, en los lugares, decisiones firmes e inquebrantables. Pues de vuestras decisiones, de las decisiones de la mayoría del pueblo, de la decisión de los propios campesinos depende, más que nada, el destino de nuestra patria.

Se aproxima una hora terrible. Se avecina el último combate. Todo el país, todas las naciones de nuestra república se han dividido en dos grandes campos.

Un campo es el de los terratenientes y capitalistas, de los ricos y sus lacayos, de los altos funcionarios y sus amigos, de los que mandan sobre el pueblo y son partidarios de la guerra.

El otro campo es el de los obreros y campesinos trabajadores y explotados, del pueblo pobre y sus amigos, de los soldados rasos y los partidarios de la paz, de los partidarios de la lucha revolucionaria por la paz, abnegadamente resuelta, audaz, despiadada para con los opresores del pueblo.

Entre estos dos campos, la lucha se ha agudizado ya en algunas partes del país hasta convertirse en guerra civil directa y abierta, en guerra de los ejércitos soviéticos contra un número insignificante de quienes confían en la fuerza de la riqueza y desean derrocar al Poder Soviético, el poder y el gobierno de los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos.

¡Camaradas campesinos! De vuestra palabra de peso, firme, inquebrantable, depende ahora mucho; depende también el cese de esta guerra civil, depende la posibilidad de un paso pacífico de Rusia a la entrega gratuita de toda la tierra a los trabajadores, a la victoria del socialismo. Alzaos, camaradas campesinos, como un solo hombre, levantad vuestra voz, declarad vuestra exigencia, redactad vuestros mandatos de cada aldea, podéis haceros escuchar, ¡obligaréis a todos a escucharos!

¡Camaradas campesinos! Debéis pronunciar ante todo vuestra palabra de condena resuelta contra aquellos diputados del II Congreso Campesino de toda Rusia que se han escindido de este congreso. Condenad a los escisionistas. Condenad a los destructores de la unidad de los campesinos, de la unidad del pueblo trabajador, de la unidad de los campesinos con los obreros. Un crimen inaudito han cometido estos escisionistas, estos divisores del campesinado, estos tránsfugas al campo de los ricos, al campo de los terratenientes y capitalistas. Esta gente se autodenomina "socialistas-revolucionarios" del ala derecha y del centro, partidarios de Avkséntiev y Chernov. Han traicionado todas las enseñanzas y el programa de los socialistas-revolucionarios, se han pasado a los enemigos del socialismo, a los estranguladores de la revolución. Han roto con los fieles guardianes de las enseñanzas, del programa y de las reivindicaciones de los socialistas-revolucionarios, con el partido de los "socialistas-revolucionarios de izquierda internacionalistas", que ha permanecido fiel a los intereses del campesinado trabajador. Ellos, esos partidarios de Avkséntiev y Chernov, se han marchado del II Congreso Campesino de toda Rusia, negándose a someterse a la decisión de la mayoría de los campesinos, para llevar a cabo la voluntad de los ricos y capitalistas contra los campesinos, para obstaculizar la causa de la paz, para impedir el paso inmediato de todas las tierras, sin rescate, a manos del pueblo trabajador, para salvar la política perniciosa para los campesinos de Avkséntiev, Chernov, Máslov y otros parecidos.

Condenad a estos traidores a la causa campesina. Con tal condena salvaréis a muchos vacilantes y débiles, salvaréis a Rusia de los intentos demenciales de guerra civil. Estos intentos son demenciales, pues aparte del derramamiento de ríos de sangre en vano, nada cambiará, nada en el mundo quebrantará la decisión unánime de los obreros, soldados y campesinos, la decisión del II Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia, así como del II Congreso de diputados campesinos de toda Rusia.

Condenad a estos traidores a la causa campesina. Que cada aldea exprese su confianza en las decisiones de estos dos congresos, los congresos de los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos. Que cada aldea revoque de la Asamblea Constituyente a aquellos diputados del partido socialista-revolucionario, o de los Soviets e instituciones campesinas, que no hayan declarado en voz alta ni demostrado con hechos su pleno reconocimiento de estas decisiones.

¡Camaradas campesinos! Todos sabéis que a la Asamblea Constituyente pudieron pasar y pasaron por parte de los campesinos los adversarios de las decisiones del II Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia, así como del II Congreso de diputados campesinos de toda Rusia, solo mediante el engaño. Estos, que a menudo se autodenominan "socialistas-revolucionarios", en realidad han engañado a los campesinos, que aún no conocían la verdad sobre la política de Avkséntiev, Chernov y Máslov, la política de concesiones a los terratenientes, de componendas con los capitalistas, la política de arrestos de los miembros de los comités agrarios campesinos en los lugares. Estos Avkséntiev, Máslov y Chernov engañaron a los campesinos, porque las listas conjuntas del partido socialista-revolucionario quedaron cerradas hacia el 17 de octubre, mientras que la verdad se manifestó ante toda Rusia después del 17 de octubre.

La verdad la manifestó ante toda Rusia el II Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia los días 25-28 de octubre de 1917. Después esta verdad la manifestó el Poder Soviético, el Gobierno Soviético, que fue el primero en hacer públicos los vergonzosos tratados secretos, el primero en emprender una lucha verdaderamente revolucionaria por la paz, el primero en mostrar con hechos cómo debía ser esta lucha, y ya ha logrado el primer éxito: el armisticio en un frente.

Esta verdad la manifestó el Gobierno Soviético al promulgar el decreto sobre la tierra, situándose así incondicionalmente al lado de los campesinos, eliminando toda posibilidad de injerencia exterior contra el pleno poder campesino en los lugares.

Esta verdad la manifestó el II Congreso Campesino de toda Rusia, que por primera vez puso al desnudo ante el campesinado el papel vergonzoso del Comité Ejecutivo de Avkséntiev y Chernov en una resolución especial y detallada. El congreso finaliza el 8 de diciembre, y comenzó (?) el 30 de noviembre de 1917.

Como veis, camaradas campesinos, que al confeccionar las listas del 17 de octubre y en las elecciones a la Asamblea Constituyente del 12 de noviembre, el campesinado no podía conocer aún la verdad sobre la tierra y la paz, no podía distinguir a sus amigos de sus enemigos, de los lobos disfrazados con piel de oveja. Veis que solo mediante el engaño pueden presentarse en nombre de los campesinos esos eseristas que se oponen a las decisiones del II Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia, así como del II Congreso de diputados campesinos de toda Rusia.

¡No permitáis entonces, camaradas campesinos, que a causa de este engaño pueda derramarse sangre! Levantad vuestra palabra firme de protesta contra aquellos que abandonaron el II Congreso de diputados campesinos de toda Rusia. En cada provincia, en cada distrito, en cada volost, en cada aldea, adoptad mandatos, expresad vuestra protesta contra los que se marcharon del congreso, mencionad por su nombre a los diputados locales del campesinado en la Asamblea Constituyente que no aceptaron las decisiones de estos congresos, exigid la salida de tales diputados de la Asamblea Constituyente, pues solo mediante el engaño al pueblo pueden hacerse pasar por elegidos del pueblo.

¡Camaradas campesinos! La Asamblea Constituyente debe expresar la voluntad del pueblo. Quien se retiró del Segundo Congreso Panruso de Diputados Campesinos, quien torpedeó su voluntad, quien escindió al campesinado, quien desertó de los campesinos para irse con los ricos, no es un elegido del pueblo, es un traidor, no tiene lugar en la Asamblea Constituyente. Ese no trae ni la paz ni la tierra para los trabajadores, ese trae al pueblo la insensata y criminal agitación de los ricos contra el poder soviético. El pueblo no tolerará el engaño. El pueblo no tolerará que se frustre su voluntad. El pueblo no entregará el poder soviético para contentar a los ricos. El pueblo no dejará que los ricos hagan trizas la causa de la paz que ha tomado en sus manos, la causa de la entrega de las tierras de inmediato, sin excepción y sin indemnización, en manos de los trabajadores.

Para todo el país solo hay dos salidas:

O bien la guerra civil de los kaledinistas, kadetes, kornilovistas (y de sus aliados encubiertos, los avkséntievistas, chernovistas, máslovistas) contra el poder soviético, una guerra sangrienta, una guerra sin esperanza para sus instigadores, una guerra que no arrebatará el poder a los Soviets, sino que solo traerá más encono, más víctimas, más sangre, más dilación de las grandes transformaciones socialistas, más hambre para las provincias sin pan.

O bien el reconocimiento honrado por todos de una verdad evidente para todos, a saber: que los adversarios de las decisiones del Segundo Congreso Panruso de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados, así como del Segundo Congreso Panruso de Diputados Campesinos, solo pudieron pasar del campesinado a la Asamblea Constituyente mediante el engaño y que, por tanto, es necesaria la reelección de tales diputados.

No hay un tercer camino. O bien el sangriento aniquilamiento de los ricos, de los avkséntievistas, chernovistas, máslovistas. O bien su aceptación de la reelección de los diputados del campesinado a la Asamblea Constituyente, tan pronto como los adversarios de las decisiones de los dos congresos soviéticos, del Segundo Congreso Panruso de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados y del Segundo Congreso Panruso de los Soviets de Diputados Campesinos, se pronuncien en nombre del campesinado en la Asamblea Constituyente.

¡La palabra es vuestra, camaradas campesinos!

¡Vuestra es la palabra decisiva!

Con la palabra firme de todos los campesinos, con las instrucciones desde las localidades de todos los campesinos, podréis instaurar la paz en todo el país, entre todas las naciones de Rusia, podréis poner fin a la guerra civil, podréis garantizar una Asamblea Constituyente no fraudulenta, sino correcta, verdadera, podréis acelerar y facilitar el fin de la guerra mediante una paz justa, acelerar la entrega de todas las tierras a los trabajadores, fortalecer la alianza de los campesinos con los obreros, acelerar la victoria del socialismo.

¡Vuestra es la palabra decisiva, camaradas campesinos! ¡Viva la entrega de la tierra a los trabajadores! ¡Viva la paz! ¡Viva el socialismo!

Segundo Congreso Panruso de Diputados Campesinos

Escrito el 6-7 (19-20) de diciembre de 1917.

Publicado por primera vez en 1925 en la Recopilación Leninista IV.

Se publica según el manuscrito.